jueves, 23 de marzo de 2017

VIRAS ATACA LA TIERRA (1968)

Pese a que Gaos, el terror de la noche (1967) fue un film que obtuvo un fuerte éxito, la tortuga Gamera tenía que enfrentarse a enemigos extra cinematográficos a los cuales era imposible vencer; la futura bancarrota de la Daiei. Los problemas financieros del estudio provocaron una drástica reducción del presupuesto en las entregas de la tortuga, hecho que provocó una caída monumental a nivel artístico en la saga Gamera. Viras ataca la Tierra (1968) supone un descalabro monumental por muchos motivos.
En el film, una raza alienígena se propone invadir la Tierra, pero se encuentran con la resistencia de Gamera, a quien deciden someter para tenerlo a su servicio. Para ello secuestran a dos niños a los que la tortuga había protegido y así consiguen implantarle un controlador para que obedezca todas sus órdenes. Gamera comienza a atacar Japón sin que nadie pueda evitarlo
En esta entrega se decidió que Gamera abrazara completamente el cine más infantil, y en ese sentido el film es para y protagonizado por niños, y no unos cualquiera, sino una selección de lo más repelente que había por aquel entonces en el cine japonés realizando una aventura, muy a lo Parchís, en el que una pareja intercultural infantil formada por un japonés y un norteamericano, no dejan de poner caras extrañas para hacer gracia, y salvan la Tierra destruyendo los planes de los ineptos y atontados malvados de turno. Y en este sentido, el infantilismo del film resulta insoportable, poniendo la guinda con los niños gritando sin parar hasta quedarse afónicos el nombre de Gamera, mientras ésta les saluda desde los cielos al son de la cancioncilla de turno. Los personajes adultos no tienen nada que hacer frente al tufo infantil del film y éstos parecen no enterarse de nada de lo que está pasando.
El bajísimo presupuesto provoca que toda la película ocurra en apenas 2 localizaciones: una playa donde los niños juegan a ser boy-scouts, y el cutre interior de una nave espacial. No hay escenas de destrucción y en general apenas vislumbramos nuevas secuencias de carácter monstruoso.
Los efectos especiales son nulos. Los stock shots de anteriores films son indignantes, colándote 20 minutos de las batallas entre Barugon y Gaos con la excusa de que los extraterrestres necesitan estudiar a Gamera. Para colmo, la supuesta invasión extraterrestre es de chiste, con media docena de japoneses con chándal y ojos brillantes controlando a Gamera para destruir la Tierra, y una vez más colándonos las imágenes de destrucción de Gamera en El mundo bajo el terror (1965), pasadas a un filtro color sepia para la ocasión.

Una invasión alienígena se aproxima
Los niñatos repelentes. Multiculturidad al poder
Extraterrestre japonés: "Que hago metido en esta película"
Controlan a Gamera para destruir la Tierra
Al fallar el plan, los aliens se fusionan y el resultado es el calamar Viras
Tortuga ensartada
El habitual Kojiro Hongo, parece que lo pasó bien en el rodaje
Pero no todo puede ser malo en Viras ataca la Tierra (1968), aunque pueda parecerlo. Puedo destacar el curioso diseño de la nave espacial y pese a la orgía infantil estomagante que ofrece, contiene una escena en la que los niños navegan en un mini submarino junto a Gamera que me hace esbozar una sonrisa.
El monstruo enemigo (aunque no aparezca hasta los 10 minutos finales debido a la fusión entre sí de la tripulación extraterrestre), es uno de mis favoritos de la saga Gamera; Viras, una sepia extraterrestre azulada y de cabeza en forma piramidal capaz de atravesar el cuerpo de Gamera. Desgraciadamente, el bicho aparece al final, pero la batalla que enzarza con Gamera es lo más destacable de la presente entrega, siendo muy entretenida de ver y provocando algún que otro plano bien sorprendente.
Siempre me ha inquietado que a pesar de ser films muy infantiles, las batallas en la saga Gamera sean tan gore. En esta ocasión Viras atraviesa la panza de Gamera clavándole una y otra vez su afilada cabeza piramidal frente a la atónita mirada de los niños. La manera en la que Gamera acaba con Viras es curiosa y pone la guinda a tan extraño film.

Foto de rodaje
Viras ataca la Tierra (1968) es un film directamente malo, con un infantilismo estomagante, stock shots por doquier y de ritmo aburrido aunque contenga un enemigo llamativo y una batalla final digna de admirar. Para mi sorpresa, el film funcionó en Japón a nivel taquilla. Desgraciadamente y a partir de entonces, la saga clásica de Gamera seguiría esta línea. Para su estreno por TV en EEUU y aprovechando el tirón de Invasión extraterrestre (titulada allí Destroy All Monsters), Viras ataca la Tierra se tituló Destroy All Planets.

miércoles, 22 de marzo de 2017

GAOS, EL TERROR DE LA NOCHE (1967)

Gaos, el terror de la noche (1967) supone el regreso a la dirección de Noriaki Yuasa a la saga Gamera, y así continuará hasta el fin de la serie clásica con Supermonstruo Gamera (1980).
Los monstruos del fin del mundo (1966) obtuvo un fuerte éxito en Japón pero no cumplió las expectativas de la Daiei, quien invirtió un presupuesto millonario para dicho film. Para la tercera entrega de la tortuga gigante se decidió ir a terrenos más seguros; recortes presupuestarios y una trama que va directa al público infantil, el sector cada vez más proclive al género Kaiju. Por suerte, con la presente entrega, nos encontramos en un puente nada molesto entre una mínima seriedad con esfuerzo y un infantilismo que se puede aguantar. Un último destello de calidad antes de la debacle de futuras entregas.
Si Ghidorah, el dragón de tres cabezas, se convirtió en el enemigo definitivo de Godzilla, lo mismo podemos decir con Gaos para Gamera. Gaos, una versión oscura de Rodan, es un enemigo interesante. Un ave prehistórica carnívora que se dedica a devorar seres humanos, de hábitos nocturnos, con capacidades regeneradoras, actitud salvaje y dotado de poderes como el de crear vientos huracanados con sus alas, sofocar fuego enemigo con una especie de extintor corporal que haría las delicias del cuerpo de bomberos, y de disponer de un rayo láser que divide los edificios en dos. Un enemigo poderoso y que se lo pondrá bien difícil a la tortuga.
La bajada de presupuesto se nota pero al menos podemos disfrutar de algunas escenas de destrucción muy conseguidas, además de planos elaborados y de gran calidad, como el de Gamera sujetando a Gaos mientras está amaneciendo (un plano fantástico).
El papel de Gamera tratada como un héroe de carácter siniestro y que continúa siendo temido (básicamente por los adultos), es interesante y bien resuelto. Un ejemplo de esto es la curiosa escena en que el niño protagonista, a lomos de la bestia, es rescatado a través de una noria. Un héroe visto con recelo pero que no duda en sacrificar su vida para rescatar a algún infante en apuros.

Gaos, la nueva amenaza de la Tierra
Le gusta devorar seres humanos pero el niño tiene la suerte de que lo rescate Gamera
La tortuga gigante lo tendrá difícil contra Gaos
El público expectante al resultado del combate
Vencido Gaos, Gamera se retira a descansar siendo vitoreado por el infante de turno
En este sentido, el elemento infantil es representado una vez más en el orondo niño de eterna gorra quien no cesa de gritar el nombre de la tortuga hasta la extenuación y de participar en reuniones y estrategias de carácter militar, dando ideas de cómo acabar con la bestia Gaos.
El infantilismo se puede atragantar por momentos pero resulta simpático y no tan deleznable como veremos en futuras entregas; aquí por lo menos vemos ciertos detalles adultos y serios.
Gaos presenta aspectos sorprendentes como son su intrínseco carácter violento. No es habitual en un Kaiju que éste se dedique a devorar seres humanos sin compasión (y menos en un film infantil como éste).
Las batallas con la tortuga gigante son atractivas y vuelven a sorprender por lo sanguinolento, en comparación con los films de Godzilla. Aquí Gaos secciona con su rayo el brazo de Gamera y mientras la tortuga no duda en arrancar con sus descomunales colmillos trozos de piel o miembros de su enemigo.
Los efectos especiales, sin ser ninguna maravilla (son bastante inferiores a los de Los monstruos del fin del mundo), cumplen en un film de estas características (gracias, seguramente a la pericia de Noriaki Yuasa en el campo de los efectos especiales) y presentando momentos sorprendentes como la primera aparición de Gaos devorando a un maleante en la cueva, con una reconstrucción a tamaño real del brazo de la bestia.
Las batallas del film son cruentas
El film no duda en transmitir el mensaje ecologista típico del cine japonés, esta vez representado en la construcción de una autopista en medio de un bosque, lo que provoca los enfados del ecosistema en forma del pájaro Gaos.
También, la presente entrega, vuelve a convertirse en un festival de planes militares descabellados y absurdos para detener a Gaos, llevándose el premio esa mega construcción giratoria que comienza a dar vueltas a gran velocidad con Gaos encima y llevándose éste un mareo descomunal.
En este tramo final de descubrimientos científicos y tácticas militares, la historia se vuelve algo repetitiva y ya cansina. La música pasa muy discretamente y los actores son prácticamente planos e invisibles, llegando a un punto repelente como es la madre del niñato, quien sólo aparece para exclamar a grito pelado el nombre de su hijo.

Foto de rodaje
La mano de Gaos preparada para actuar
Gaos, el terror de la noche (1967) es una entrega entretenida y muy entrañable. Un film que no destaca excesivamente pero que resulta agradable. Una película que se presenta como el último destello de mínima calidad en la saga clásica de Gamera, ya que a partir de Viras ataca la Tierra (1968), la saga se convertiría en un festival infantil inaguantable.
La línea infantil presentada por Gaos, fue bien recibida entre el público japonés siendo mucho más rentable que Los monstruos del fin del mundo (1966), y acabándose por convertir con el tiempo en la entrega más famosa y conocida de la saga clásica de la tortuga.
Dicho éxito mostró el camino a seguir para Gamera. Y a Gaos, convertido en el enemigo por antonomasia de la tortuga gigante, lo volveremos a ver siendo descuartizado en Guiron, guardián del planeta prohibido (1969) y tomando un papel muy importante en la excelente trilogía de los 90 de Gamera dirigida por Sushuke Kaneko.

jueves, 16 de marzo de 2017

LOS MONSTRUOS DEL FIN DEL MUNDO (1966)

La primera entrega de Gamera, El mundo bajo el terror (1965), obtuvo el suficiente éxito para asegurar una serie de secuelas. La Daiei había encontrado así una gallina de los huevos de oro que rivalizaba en taquilla con Godzilla, el rey del Kaiju Eiga, y había que aprovecharlo.
Como veremos en futuras entregas, la imagen y la calidad de las secuelas en la serie clásica de Gamera (que duraría hasta 1980), caería en picado por sus enormes recortes presupuestarios e insoportable infantilismo. Pero antes de llegar a ese punto nos encontramos con sorpresas como el presente film.
Los monstruos del fin del mundo (1966) es la película de mayor calidad de Gamera en su serie clásica y uno de los Kaiju más destacables de la época. Tras el éxito del primer Gamera, se aumentó considerablemente el presupuesto para su secuela. La poca confianza del estudio frente a Noriaki Yuasa hizo que se le desplazara de las tareas de dirección y lo pasaran al departamento de efectos especiales. El más experimentado Shigeo Tanaka fue el escogido para tomar las riendas de Los monstruos del fin del mundo.
Tras una peligrosa expedición para recuperar un ópalo gigante, el desastre ocurre cuando éste resulta ser un huevo del que surge Barugon. Armado con una lengua mortífera y rayos helados, Barugon siembra la destrucción en Japón. Afortunadamente, Gamera acude al rescate.
Algo muy a tener en cuenta en la presente entrega de la tortuga con esteroides: se trata de un film serio y de cara al público adulto. Un motivo de alegría para aquél con alergia a la presencia de niños chillones... es el único film de la saga clásica de Gamera en la que no aparece ni un solo infante molesto.
Los monstruos del fin del mundo (1966) va por derroteros mucho más interesantes. Una entrega seria y cuidada, con personajes algo más interesantes y carismáticos, y con algún que otro momento escabroso y violento. Presenta buenas interpretaciones en general, Kojiro Hongo y Koji Fujiyama, el cual interpreta al inolvidable malvado egoísta Onodera, vuelven a verse las caras como ya hicieron en el film Kujira Gami (1962).
El primer tercio del film, donde un grupo de personajes desconocidos entre sí son contratados para encontrar una gema preciosa en una isla perdida en medio de la nada, está muy conseguido y te introduce muy bien en la trama. Además, se recupera el elemento de aventura en la jungla con indígenas de por medio (incluida la nativa buenorra de la que el protagonista se queda prendado), y que tan bien le sientan a estos films con los peligros que esto concierne (arenas movedizas, escorpiones venenosos...). Incluso asistimos a una muerte escabrosa y en directo por una picadura mortal, algo muy inusual en un Kaiju.

Gamera vuelve al ataque
Mientras, nuestros protagonistas buscan una gema en plena isla perdida
La nativa de buen ver les advierte de los peligros de la jungla
Encontrada la gema, Onodera, intenta matar a sus compañeros y se da las de "villadiego"
Pero de la piedra preciosa surge Barugon. El caos se adueña de Japón
Suerte que Gamera pasaba por ahí
Foto de rodaje
En una cueva encuentran el huevo de Barugon, el que confundido por una joya, es robado por el malvado Onodera. Tras este tercio inicial, poco a poco nos vamos introduciendo en terrenos Kaiju. Otro elemento llamativo es que Gamera aparece más bien poco y sigue con malas intenciones, como vemos en el magnífico inicio donde la tortuga destruye una presa.
El tratamiento de Barugon, como un Dios del que no se debe perturbar su sueño, recupera los mejores conceptos mágicos y mitológicos de Mothra y por supuesto cuando el monstruo es llevado a la civilización fruto del egoísmo éste lo destroza todo.
La película presenta unos efectos especiales muy conseguidos en general, con unas maquetas a un nivel de detalle espectacular y con unos excelentes momentos de destrucción por parte de Barugon en Osaka (como cuando el monstruo congela todo a su paso o hace uso de un rayo arco iris destructivo). Además, consigue momentos espectaculares e inéditos en un film de la época, como es el nacimiento de Barugon, realizado con un gusto, sentido mágico y realismo para quitarse el sombrero.
Los escenarios del film permiten un uso del color exquisito y un technicolor radiante. Los monstruos son presentados con realismo, como animales salvajes y se comportan como tal (sin chorradas humanizadas de ningún tipo), y las batallas juegan con ese concepto, lo que es muy destacable. Tampoco se escatima en violencia y la batalla final es un festival de chorros de sangre color violeta.
La banda sonora es sencillamente maravillosa y le da el toque épico y mágico que necesita la historia. Tenemos detalles interesantes que vuelven a incidir en el trauma de la II Guerra Mundial. Hirata, el hombre que contrata a los protagonistas para buscar la gema, es un ex-soldado el cual ha quedado paralítico.
Cartel español de la época
El problema con Los monstruos del fin del mundo (1966) viene en su tercio final cuando los militares no dejan de probar estrategias a cual más descabellada para acabar con Barugon y hace que el ritmo decaiga en exceso y desees que Gamera reviva y vuelva a la carga. Pero en general, estamos hablando de toda una sorpresa de la época. Un Kaiju que recupera seriedad y tratamiento adulto.
Un film que destaca por su sentido mágico y mítico, por su cuidado en las escenas de destrucción, por presentar a unos monstruos comportándose de forma realista aderezados con unos muy competentes efectos especiales y además con unos personajes principales que sin ser la panacea resultan lo suficientemente carismáticos como para prestarles atención. Toda una pequeña joya, mejor y más interesante que algunos de los films de Godzilla que se estaban haciendo por la época y que para mi sorpresa no obtuvo el éxito esperado en su estreno en Japón. Se estrenó en EEUU directamente en TV con 10 minutos recortados y con el título War of the monsters.
Algunas curiosidades: al igual que El mundo bajo el terror (1965), este film también tuvo algunos problemas en su rodaje. La escena en que Gamera destruye la presa sufrió de dificultades técnicas, ya que no había manera de destrozarla.
El increíble detallismo y trabajo para las escenas en que Barugon congela Osaka llevó muchísimo tiempo a los técnicos para que dichas escenas durasen unos pocos segundos. Y por último, no había manera de hundir el traje de Barugon en el lago en la escena de su muerte por lo que fue motivo de nuevos retrasos en el rodaje. Por cierto, no confundáis a Barugon con Baragon, el monstruo que aparece en Frankenstein conquers the world (1965) aunque su nombre sea tan parecido.

martes, 14 de marzo de 2017

GAMERA, EL MUNDO BAJO EL TERROR (1965)

En 1965, el Kaiju Eiga atravesaba su momento de mayor gloria. Las entregas de Godzilla funcionaban a la perfección y la Toho monopolizaba el género estrenando cada año productos la mar de interesantes como Frankenstein conquers the world (1965), Dogora the space monster (1964) o Mothra (1960). Pero durante la década de los 60, otras productoras no quisieron quedarse atrás y también ansiaban su parte del pastel.
El único estudio japonés que puso en peligro la supremacía de la Toho en el género fue la Daiei, quien estrenó su propio Kaiju con Gamera, El mundo bajo el terror (1965). Si algo destacaba la Daiei fue en el cuidado que le ponía, técnicamente, a sus productos, y en algunos casos se atrevían aportando al género propuestas de cara al público más adulto (es el caso de la magnífica trilogía del Daimajin o Kujira Gami (1962)). De hecho, es de la Daiei la considerada primera película de ciencia ficción japonesa, Tomei-nigen Arawaru (1949), un exploit de El hombre invisible (1933). Con Gamera no engañaban a nadie, es un exploit en toda regla de Godzilla.
Una explosión nuclear en el Ártico despierta a Gamera, una tortuga prehistórica gigante. Las autoridades y los científicos no saben cómo hacerle frente, mientras tanto el monstruo va destrozando todo lo que aparece a su paso. Sin embargo, Toshio, un niño con un don especial para tratar con las tortugas, parece ofrecer algunas claves para afrontar la crisis.
Como hemos comentado, El mundo bajo el terror (1965) no escondía su tratamiento de puro exploit de Godzilla, incluso el film es en blanco y negro (algo sorprendente ya a mediados de los 60 en Japón) para compararse aún más con Japón bajo el terror del monstruo (1954).
El hombre tras las cámaras (y el verdadero espíritu tras Gamera en su serie clásica) es Noriaki Yuasa, quien años antes intentó realizar para la Daiei un Kaiju con ratas gigantes titulado Dai Gunju Nezura. El film tuvo que cancelarse ya que alguien tuvo la excelente idea de utilizar ratas reales que provocaron una epidemia de gripe entre el equipo técnico y actoral.
Yuasa no solamente era director sino que una de sus especialidades se encontraba en el campo de los efectos especiales. La Daiei le dio una nueva oportunidad con Gamera y el hombre se empleó a fondo para que el film llegara a buen puerto hasta el punto de que Yuasa viviera prácticamente en el estudio de rodaje.
Pese a tratarse de una monster movie de manual, ¿Por qué Gamera triunfó y logró superar a otras imitaciones similares? Gamera, una tortuga gigante y asalvajada, con capacidades para volar y además amiga de los niños llamó la atención a la audiencia. Se trata de un Kaiju carismático, que se aleja de Godzilla y además proporciona elementos que le dan personalidad. Técnicamente, el film proporciona momentos de alta calidad, en especial los momentos de destrucción en Tokyo donde podemos ver pequeños detalles inéditos en un Kaiju como ver a gente correteando dentro de un edificio mientras está en plena destrucción. Además, el uso del blanco y negro es sombrío y maravilloso.

La caída de un avión en el Polo Norte provoca el despertar de Gamera
Y no parece muy amigable
Excepto para Toshio quien se hace amigo de la tortuga
Mientras ésta abrasa Japón
Finalmente, meten a Gamera en un cohete y la lanzan a Marte
El inicio en pleno Polo Norte es destacable y además muy en línea con el magnífico inicio de Los monstruos de tiempos remotos (1953). Un ataque nuclear y la caída de unos aviones de combate en el hielo provocan que la tortuga salga a la superficie. Aún no son los tiempos del superhéroe Gamera, el gran amigo de los niños, así que el monstruo tiene malas intenciones y no duda en destrozar todo lo que pilla, eso sí, si tiene que salvar a un niño de caer por un barranco lo salva. La parte más floja, como viene siendo habitual, es la presencia del niño de sempiterna gorra metiéndose y participando en las reuniones militares y científicas, dando ideas y gritando que no maten a Gamera porque es su amiga, mientras, la tortuga gigante abrasa a miles de personas. Y por supuesto no falta la resolución descabellada donde mandan a Gamera metida en un cohete al espacio exterior. Maravilloso.
El mundo bajo el terror (1965) es un Kaiju Eiga de manual, que no se sale excesivamente de los mismos patrones pero que sobresale de la media por su tratamiento serio y cuidado, unos buenos efectos especiales y un monstruo la mar de carismático. Entretenida y entrañable. Su gran éxito provocó el inicio de una saga de hasta doce películas, convirtiéndose Gamera, en el mayor rival taquillero de Godzilla.

Foto de rodaje
Cartel de la versión americana
Algunas curiosidades. Para las escenas en el Polo Norte se trajeron 3 enormes bloques de hielo que estuvieron mantenidos a temperaturas bajo cero durante semanas lo que provocó que algún que otro miembro del equipo pillara un buen resfriado. En una de las escenas en donde Gamera está lanzando fuego, el traje de la tortuga explotó quedando muy deteriorado ya que dentro del traje había gasolina (aspecto técnico que se solucionó en posteriores entregas). Por suerte no había nadie dentro del traje.
Para su estreno americano se realizó un remontaje para la ocasión que americanizó el producto. Se rodaron algunas escenas situadas en el pentágono con Albert Dekker y Brian Donlevy (el doctor Quatermass) y se eliminaron varias secuencias originales. Las nuevas escenas americanas además de innecesarias, transformaban el significado de la película. Ahora la idea de lanzar a Gamera al espacio venía de los americanos y el avión que provoca el despertar de Gamera es ruso. El film se tituló Gammera: the invincible (si, con dos emes). Éste fue el único film de la saga que se estrenó en tierras americanas.

lunes, 13 de marzo de 2017

SHIN GODZILLA (2016)

Godzilla (2014), la nueva versión americana del saurio radiactivo dirigida por Gareth Edwards, pese a que levantó cierta polvareda por las escasas apariciones de su monstruo protagonista y otros evidentes errores sí que fue un film que estaba por encima de la media, personal y más en la línea de los clásicos japoneses. Su éxito a nivel mundial provocó que la Toho anunciara, para sorpresa de muchos, que ellos también iban a hacer una nueva entrega de Godzilla. Un film que no tuviera nada que ver con el universo abierto por la última entrega americana. Esto supondría la primera entrega japonesa del monstruo desde el fracaso de Godzilla: Final Wars (2004). Godzilla, por fin, volvía a casa.
La primera gran noticia fue cuando se anunció quien iba a encargarse del proyecto. Nada más y nada menos que Hideaki Anno y Shinji Higuchi. Higuchi, maestro de los efectos especiales y responsable de los efectos revolucionarios de la trilogía de los 90 de Gamera, un hombre que ha sabido darle una nueva óptica y modernización a los efectos tradicionales del género. Como director es responsable, entre otras, de la dupla de films de Ataque a los titanes (2015), de resultados desiguales. Hideaki Anno es un caso aparte, una figura única e increíblemente personal. Responsable de Neon Genesis Evangelion (1995) serie anime sobre el que se han vertido ríos de tinta y que supuso un antes y un después en el mundo de la animación japonesa, una serie inagotable y fascinante (The end of Evangelion (1997), film que remataba la trama de la serie, es toda una obra maestra). Sus trabajos tienen un estilo muy peculiar y marcado. Ha dirigido films de imagen real como la interesantísima Ritual (2000). La Toho le propuso el proyecto de Shin Godzilla a Hideaki Anno justo cuando éste estaba pasando por una de sus depresiones tras acabar con Evangelion 3.33 You are not redo (2012), pese a que rechazó inicialmente la oferta, la acabó aceptando al enterarse de que su amigo (desde los años 80) Shinji Higuchi también estaba dentro del proyecto. En palabras de Anno: “encargarse de Shin Godzilla y dejar temporalmente Evangelion, me salvó”. Con estos dos directores al frente, la nueva entrega de Godzilla iba a ser cuanto menos interesante y diferente a lo acostumbrado.
Un servidor pudo ver Shin Godzilla en el último Festival de Sitges, en pleno Auditori Melià (con la impresionante calidad de imagen y sonido que eso supone). Admitámoslo, se convirtió en una de las sesiones cinematográficas mas orgásmicas que he podido vivir. Un fan de Godzilla, de un género tan minoritario y que de repente ve una cola interminable de gente para asistir a la última producción japonesa del saurio radiactivo es cuanto menos emocionante y más al ver que hasta había gente sentada en los pasillos de la sala. Espectacular. El ambiente ayudó, por supuesto.
Entrando en materia, Shin Godzilla me ha roto todos los esquemas. Esta nueva entrega supone muchas particularidades. Un film (por primera vez en la saga) que es un completo reboot que no tiene en cuenta ninguna de sus entregas previas. Japón se enfrenta a la amenaza de Godzilla por primera vez y en la actualidad. Shin Godzilla rompe con los patrones del género y los renueva totalmente en una estrategia arriesgada. Este Godzilla no tiene nada que ver con los anteriores, hecho que espantará o se amará por igual.
La trama se inicia con una misteriosa erupción submarina la cual pone en alerta al gobierno japonés quien ve impotente como de la bahía de Tokio aparece una criatura grotesca que empieza a destruirlo todo.
Algo se avista en la bahía de Tokyo
¿Los dirigentes estarán a la altura?
La criatura toma tierra y siembra el terror
Godzilla va evolucionando
Uno de los puntos más destacables de la presente cinta es que recupera a Godzilla (y de forma más explícita que nunca) como metáfora y simbolismo para retratar los problemas del Japón actual y de su gobierno. La tragedia de Fukushima en 2011 y la pobre respuesta del gobierno para resolver el desastre sirven de contexto para Shin Godzilla al igual que las bombas de Hiroshima lo hicieron para la original Japón bajo el terror del monstruo (1954). Dicha propuesta hace que el film sea el más político y burocrático de la saga y con mucha diferencia. Parte de culpa de la óptica tan singular del film es obra de Hideaki Anno quien imprime a la presente entrega de sus habituales obsesiones y estilo. Inicialmente, Shin Godzilla incluía una love story entre dos personajes abandonados en medio del desastre. Dicha parte ciudadana fue cortada por lo sano por Anno quien hizo un mayor énfasis en la ambientación de despacho. La parte política es el aspecto más arriesgado y peliagudo del film ya que se tiene que poner mucho de tu parte para aceptar si entras o no en el juego que propone el film. Una propuesta que provocará fascinación o rechazo a partes iguales y ya explorada en el Godzilla de 1984 pero llevada, en esta ocasión, al límite. Todo esto hace que un 80% del film está narrado entre pasillos y despachos, con docenas de personajes diferentes disparando diálogos a velocidad de vértigo, a mil planos por segundo e intertítulos por doquier… De hecho, Hideaki Anno, influenciado por los diálogos de films como La red social (2010), amenazaba a los actores que o recitaban sus frases más rápido de lo normal o se vería obligado a cortar sus escenas. Un estilo narrativo que el que esté acostumbrado al estilo de Anno aceptará sin demasiados problemas, aunque agobiará al público en general.
Dicha parte política sirve para que el film critique e ironice sin tapujos a la inoperancia del gobierno japonés engullido por la lentitud de la burocracia y repleta de viejos dinosaurios acomodados que mantienen en la sombra a un equipo joven y renovador a los cuales no se les da ninguna oportunidad. Esta crítica provoca que se plasmen momentos calcados a la realidad de 2011 como el del primer ministro japonés anunciando a los medios que la bestia gigantesca no tomará tierra cuando a la vez el monstruo está destruyendo la ciudad. El film habla de otros aspectos interesantes como la dependencia de Japón frente a los EEUU. Fukushima, Hiroshima y la posibilidad de la caída de una tercera bomba atómica en Tokyo son temas que aborda el film y resultan apasionantes dejando frases demoledoras en este sentido: “La confianza y orgullo del gobierno imperial japonés provocó la muerte de miles de personas en la II Guerra Mundial”.
Godzilla en este film se aparta de todo lo visto anteriormente (y tras 30 películas se agradece), ya que el monstruo no solo demuestra tener nuevos poderes destructivos (ahora sus rayos radiactivos también le salen de su espalda) sino que va evolucionando a lo largo de la película adoptando diversas formas. Que el monstruo evolucione (idea una vez más de Hideaki Anno) provocó los rechazos iniciales de la Toho. Godzilla, fruto una vez más de la contaminación radiactiva, es plasmado de una forma muy interesante ya que es una criatura que va mutando dependiendo de la situación a la que se enfrente. Desde una primera forma submarina (la cual únicamente vislumbramos su cola) a una criatura grotesca con cabeza de anguila y con dos patas hasta pasar a una versión reducida del saurio radiactivo con una piel casi en carne viva, similar a un feto recién nacido hasta finalmente acabar al Godzilla que todos conocemos (es el más grande de la saga con 118 metros de altura). Y aun se deja la puerta abierta a que ésta puede que no sea su última evolución (¿alguien comenta que puede desarrollar alas?)
Godzilla en su fase final, indestructible
Nada funciona contra la bestia
Godzilla reduce la ciudad a cenizas
Los jovenzuelos piensan un plan que puede funcionar
Rascacielos sobre el monstruo
¿Y ahora qué?
El diseño de Godzilla en esta ocasión es radical, monstruoso, demoniaco e irreal. Diseño que ha causado disgusto o fervor a partes iguales y que mira directamente a los orígenes del saurio radiactivo y a una de las primeras ideas de Ishiro Honda y Eiji Tsuburaya en el que se propuso que el cuerpo del monstruo estuviera plagado de cicatrices producidas por la bomba atómica además de un cuello alargado y de una cabeza pequeña como si fuera un hongo atómico para rememorar explícitamente la amenaza de la gran bomba. Primeros bocetos desechados en 1954 pero recuperados en toda su gloria en 2016. Godzilla es representado como un ángel de la destrucción caído en nuestra civilización. Un castigo divino indestructible que surge por los pecados de una sociedad frente a su uso de las energías atómicas y destructoras con el medio ambiente. Un sentido que dota de gran fuerza a la figura del saurio (hay un momento glorioso en el que hay manifestaciones a favor de Godzilla y su justicia divina y destructora). Una seriedad y poder indestructible que no se le poseía desde quizás los albores de la serie en 1954, cosa que se agradece.
Otro motivo que rompe más que nunca con el género es que por primera vez en la historia, Godzilla no es un hombre disfrazado, sino una creación digital realizada de forma impecable. En este sentido los efectos especiales superan todo lo visto anteriormente en la saga llegando a momentos espectaculares (pese a las escenas algo risibles, aunque grotescas, de la primera versión de Godzilla atacando la ciudad). La visión de la destrucción en este film consigue que cada plano con los monstruos sea impecable e inéditos en la saga. Desde las primeras escenas de destrucción (calcadas al tsunami de Fukushima), hasta pasar al ataque del Godzilla adulto en Tokyo con las fuerzas de defensa atacando al monstruo con una constante obsesión de retratar la enormidad del monstruo. Punto y aparte es hablar de la escena nocturna del film en Tokyo, absolutamente GLORIOSA y en la que es sin duda la culminación de Godzilla como dios de la destrucción y a 62 años de películas. Godzilla desplegando su aliento radiactivo sobre Tokyo destruyéndolo todo a su paso es el momento álgido del film y de la saga del saurio. La vieja guardia política muere abrasada por Godzilla lo que provoca que la sangre fresca se encargue de solucionar la crisis. Así, el clímax final con el ataque definitivo hacia Godzilla es brillante, descerebrado y divertidísimo con rascacielos cayendo sobre la bestia. Como curiosidad, la manera en que congelan a Godzilla es calcada a cómo apagaron el reactor nuclear de Fukushima. Finalmente Godzilla acaba congelado, como una estatua en medio de Tokyo, como recuerdo de un problema que aun persiste, cual reactor nuclear en Fukushima cuyo peligro es aun latente pese a la censura informativa al respecto del gobierno japonés.
Realidad y ficción se funden





A nivel interpretativo ningún actor sobresale excesivamente por encima del resto debido al tratamiento coral del film. Pero podemos destacar a Hiroki Hasegawa como joven político que se enfrenta a la crisis. Satomi Ishihara, interpreta a la representante de EEUU en Japón con un inglés macarrónico y aspiraciones políticas de ciencia ficción (aunque con espectaculares y agradecidos atributos físicos). La música mezcla temas originales de Akira Ifukube (que siempre funcionan como un tiro y resultan emocionantes para el fan), magnificas partituras solemnes con coros angelicales además de otros temas rockeros o electrónicos convirtiéndose en un batiburrillo algo confuso pero estimulante.
El film no esconde guiños a la saga. Los primeros segundos del film son calcados a Japón bajo el terror del monstruo (1954). El logo clásico y original de la Toho que podemos ver al inicio se rehízo para la ocasión. Y se cogen directamente sonidos y scores musicales de la saga dándole un tono extraño y retro. La tercera evolución de Godzilla (en la que es la versión reducida del monstruo) toma el rugido original de Japón bajo el terror del monstruo (1954) además de modernizar la escena del primer ataque de la bestia a Tokyo (incluso con la misma música y el mismo plano de gente aterrada!!!).
Y llegamos a uno de las aspectos más fascinantes del film y es el personaje del científico Goro Maki (mismo nombre que el periodista de Godzilla de 1984). Personaje que no aparece en todo el film y que parece haberse suicidado al inicio del metraje. Y aquí lanzo una de las teorías del film: que el personaje del científico sea una de las criaturas de las que forma parte de Godzilla. 
Otra caso aparte es el último y misterioso plano del film donde podemos ver como de la cola de Godzilla surgen criaturas extrañas con apariencia humanoide. La posible teoría es que si Godzilla va evolucionando a partir del ambiente en el que se tiene que enfrentar y una vez vencido por la humanidad parece que el monstruo puede evolucionar a un ejército de pequeñas criaturas humanoides. Un concepto muy interesante y que espero exploren en futuras entregas.
El misterioso último plano del film
Los aspectos negativos del film por supuesto varían en la forma en que entres o no en el juego que proponen Anno e Iguchi. El nivel de información es abrumador y el ritmo del film agobiante para el espectador no preparado. Una vez Godzilla acaba dormido tras la orgia de destrucción en Tokyo el film atraviesa un tramo excesivo en dialogo y situaciones que hacen perder parcialmente la atención hasta por fin llegar al magnifico clímax final.
En resumen, Shin Godzilla (2016) supone una sorprendente modernización del monstruo y que rompe y renueva los patrones clásicos del género con un ritmo abrumador desde el minuto 1, recuperando poder crítico y metafórico frente a la situación política del Japón actual presentando a un Godzilla totalmente renovado y que vuelve a infundir terror. Una propuesta arriesgada no exenta de puro espectáculo destructivo, critica y parodia política. Un film único, más japonés que nunca.

Shin Godzilla (2016) ha conectado a la perfección con el público japonés siendo el taquillazo del verano en su país y que con 5 millones de espectadores (cifra que no se alcanzaba desde 1965 con Los monstruos invaden la tierra) se ha convertido en el film más taquillero de la saga, con 80 millones de dólares. Datos espectaculares. Además de haberse vendido a una cifra récord de más de 100 países a lo largo del mundo es la primera película de Godzilla en los últimos 37 años en estrenarse en cines españoles (aunque de forma muy limitada), desde 1980 con Galien el monstruo de las galaxias ataca la Tierra
En los últimos premios cinematográficos japoneses ha salido claramente vencedora llevándose 7 premios incluyendo los más importantes en un certamen de estas características; “Mejor director” para Anno e Iguchi y “Mejor película”. ¿Cuál es el futuro de Godzilla tras esto? Para el presente año nos espera una versión anime de Godzilla (por primera vez en la historia) ambientada en un futuro apocalíptico. Un proyecto la mar de interesante. Tenemos Godzilla para rato y si Toho lo mima correctamente como lo está haciendo estos últimos años, nosotros, los fans, encantados.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...