lunes, 20 de febrero de 2017

GODZILLA VS MEGAGUIRUS (2000)

Godzilla 2000 Millenium (1999) fue el regreso a las pantallas japonesas del Godzilla que todos conocemos aunque su respuesta en taquilla no fue mala sí que resultó algo tibia. En todo caso, la maquinaria no debía pararse. Un año después llegó Godzilla vs Megaguirus (2000), film algo más flojo que el anterior pero sensiblemente más divertido y descerebrado. El film, dirigido por el recién llegado Masaaki Tezuka, supone un nuevo reboot del personaje, tomando como única referencia el Godzilla de 1954. En esta ocasión y durante los últimos 50 años Godzilla ha visitado en varias ocasiones Japón, provocando desgracias, por lo que se ha creado una organización específica para detener a Godzilla en el caso de que vuelva a aparecer. Frente a la seriedad de Godzilla 2000 Millenium (1999) se optó en esta ocasión por ofrecer un film de aventuras mucho más light y colorido, muy influenciado por el anime y el cómic. Éste es un aspecto clave de esta Serie Millenium (1999-2004). Si la Serie Heisei fue una buena modernización del personaje influenciada por el cine de acción y ciencia ficción americano de los años 80, estos films del nuevo milenio vienen muy influenciados por la estética y conceptos del anime de ciencia ficción japonés. En mi opinión, este punto de vista más light y lleno de robots, naves espaciales, héroes imposibles y tramas increíbles supone un paso atrás para la saga aunque no deja de ser llamativo y una nueva vuelta de tuerca a la franquicia.
La sombra de Gamera es alargada y Gamera 3: la venganza de Iris (1999) puso el listón tan alto en el mundo del kaiju eiga que la Toho tuvo que ponerse las pilas para que Godzilla estuviera a la altura. Godzilla vs Megaguirus (2000) no es el caso, a pesar de que se contagie incluyendo una heroína siguiendo la línea dejada por Kaneko en Gamera. El film se inicia con un flashback potente en pleno año 1999 y como un destacamento militar se enfrenta a pie de calle contra Godzilla. Tras morir aplastado todo el destacamento excepto nuestra protagonista, ésta se queda con un sentimiento de venganza y odio hacia la bestia radiactiva. La trama humana es de muy poco interés y la sosa protagonista no ayuda a que empaticemos con lo que está pasando ni con su vendetta personal. Además el tono ligero que predomina en el film hace que aparezcan varios personajes repelentes cuya función es cómica sin conseguirlo en absoluto. Esta vez pretenden acabar con Godzilla con un generador de agujeros negros para mandarlo a otra dimensión. Ver para creer, aunque como os podéis imaginar, esta nueva arma no acaba con Godzilla, al contrario, provoca el nacimiento de una criatura maligna. 
Inicio en blanco y negro emulando al clásico Japón bajo el terror del monstruo (1954)
Quieren meter a Godzilla en un agujero negro...
A lomos de la bestia. Una de las escenas más resultonas del film
Godzilla atacado por un enjambre de Megaguirus. Esperemos que no sea alérgico
Llega la batalla final
El salto imposible de Godzilla
Megaguirus es un enemigo que conecta mucho más con esos malos imposibles de los años 70 (Galien o Megalon) o con un villano de Ultraman que con un film del saurio del año 2000 con pretensiones de ser parte de una renovación de la saga. Una versión aún más desproporcionada que Bathra en Godzilla contra Mothra (1992). El bicho, inicialmente, es un guiño muy agradecido a los Meganurones que aparecían en Los hijos del volcán (1956), en forma de libélula de tamaño medio. El momento en que miles de pequeños Megaguirus atacan a Godzilla es un momento excelente y vistoso. Pero una vez los insectos se unen para formar una enorme criatura alada ésta protagoniza una batalla final contra Godzilla llena de momentos ridículos. Quizás, no pegaba a estas alturas volver al espíritu de las batallas de los años 70, poco realistas y llena de saltos y hazañas imposibles. No sabes si reír o llorar viendo a Godzilla pegar un salto que ni Bruce Lee y caer con todo su peso sobre Megaguirus.
Así, el film en su primera mitad presenta sus cartas de forma correcta y encantadoramente naïf, con altibajos y algunos tramos aburridos pero con momentos sorprendentes. La secuencia en que nuestra protagonista se sube a la espalda de Godzilla en pleno océano es de los mejores momentos de este film. Para pasar a la monster-movie clásica en su segunda mitad donde el film se torna descerebrado con batallas ridículas y poca seriedad. Es consecuente con el tono light y aventurero del film pero el resultado es en general fallido. Los efectos especiales ofrecen un buen nivel en general pero los añadidos digitales siguen rechinando de forma escandalosa en algunos momentos. Además de que el diseño del Megaguirus adulto es sorprendentemente fallido, muy estático y sin apenas movilidad.
Godzilla vs Megaguirus (2000) es un paso atrás en la franquicia. Un film divertido y descerebrado repleto de colores chillones, naves espaciales, locuras en forma de portales dimensionales y cómicas batallas monstruosas pero el resultado final es fallido y de poco interés. La taquilla siguió en descenso con 1,35 millones de espectadores. La Toho tuvo que pensar una estrategia para salvar la saga. Y la salvación fue Shusuke Kaneko.

viernes, 17 de febrero de 2017

GODZILLA 2000 MILLENIUM (1999)


El Godzilla americano de Roland Emmerich no funcionó mal en taquilla pero provocó tal ira entre los aficionados del saurio radiactivo, que la Toho en menos de un año, ya tenía una nueva entrega japonesa de Godzilla en los cines. Godzilla 2000 Millenium (1999) inicia la que es la Serie Millenium (1999-2004), una serie de entregas que en un inicio se planeó como una trilogía de temática rompedora y que llevaría al personaje por terrenos e historias novedosas nunca antes transitadas.
Finalmente, no fueron 3, sino 6 films, y más que novedosos, en general fueron bastante conservadores y repetitivos. La cinta que nos ocupa supone un nuevo reinicio a la saga y como pasó con Godzilla (1984), se vuelve a tomar como única referencia a Japón bajo el terror del monstruo (1954), obviando las otras 21 entregas. Takao Okawara (quien cerró la etapa anterior con la notable Godzilla vs Destoroyah), dirige de nuevo el enésimo retorno del saurio radiactivo. El resultado, pese a ser el regreso del Godzilla que todos conocemos, es en general un más de lo mismo, con demasiados tramos aburridos, mejoras digitales en los efectos especiales pero que en definitiva, no cambia la historia de la saga en absoluto.
A pesar de esto, es una entrega que bien vale la pena un visionado por su espectacular inicio. El regreso de Godzilla, 45 años después, salido de la nada y atacando la ciudad en plena noche es de una ambientación y calidad técnica espectacular. Pero pasados estos 15 minutos iniciales, la trama no sorprende demasiado. Por un lado tenemos a un carismático y agradable dúo de personajes padre/hija que se dedican a investigar y predecir los movimientos de Godzilla.
Por el otro, los militares y científicos siguen haciendo de las suyas intentando buscar métodos para acabar con el saurio de marras, pero todo lo que sucede en torno a ellos es de interés nulo.
El diseño de Godzilla para esta etapa no me acaba de convencer por su aspecto demasiado irreal, demasiado puppet. Técnicamente, me rechina bastante por ese aspecto más cartoon y menos asalvajado que el espectacular Godzilla de la Serie Heisei (1984-1995). Además, aparece otra criatura de carácter extraterrestre y con fijación con Godzilla, llamado Orga, el cuál inicialmente es una especie de OVNI descomunal y no demasiado bien realizado técnicamente.
Una vez toma contacto con Godzilla y recoge su material genético, se convierte en una criatura enorme, la cual protagoniza una titánica lucha contra el saurio en pleno Tokio. Los efectos especiales siguen el camino dejado por la trilogía de Gamera; el de combinar cada vez más efectos digitales con las tradicionales maquetas y disfraces. Algunos momentos son de una excelente calidad técnica (generalmente planos nocturnos, ya que los efectos en momentos diurnos cantan que da gusto), las maquetas son excelentes pero en lo referente a estos nuevos efectos visuales y digitales, son de una calidad bastante baja y te sacan del film.

Godzilla vuelve a las andadas
Hay momentos en que los nuevos efectos digitales rechinan
Un nuevo enemigo para Godzilla, Orga 
"Gojiraaaaaaaaaaaaa..."
El film recoge influencia tanto de la nueva trilogía de Gamera de los 90 (el tratamiento de la destrucción, esa piedra enorme en medio del océano que es calcado a Gamera: guardian del universo (1995)…), como del Godzilla americano de Roland Emmerich (la escena al inicio del coche en el túnel y posterior persecución resulta calcada).
Pese a que en general es una entrega no demasiado destacable ni supone un punto y aparte en la saga, sí resulta muy correcta y se consiguen varios momentos de una calidad indiscutible (el ataque inicial y la manera en que acaba Godzilla con Orga es resultón y sorprendente), además de contener un plano final imprevisible y apocalíptico que reafirma la imagen eterna y destructora de Godzilla.
Godzilla 2000 Millenium (1999) supone un nuevo reinicio en la saga; un reinicio correcto, loable y con varios momentos muy destacables y espectaculares, pero adolece de falta de ritmo, sosería y repetición de esquemas. El film no obtuvo la respuesta esperada en Japón quedándose en unos correctos 2 millones de espectadores.

miércoles, 15 de febrero de 2017

GODZILLA (1998)

La idea de realizar una versión americana de Godzilla llevaba gestándose desde finales de los años 70. Un proyecto serio surgió con Steve Miner al cargo (Viernes 13 2ª y 3ª parte) y en 3D, pero su elevado coste hizo que se desechara.
Así que llegamos a principios de los 90, cuando se retomó seriamente el tema y con la participación inicial de Jan De Bont (Speed (1994), Twister (1996)) en el asunto. La historia conectaba con el espíritu original japonés, con Godzilla enfrentándose a una criatura descomunal similar a Guidorah, un proyecto interesante y que un Jan De Bont entregado al proyecto (y fan del personaje) podría haber dado un punto de vista notable y de look espectacular. ¿Qué pasó? El presupuesto para dicho proyecto era demasiado alto y eso sumado a las exigencias de los productores provocó que Jan De Bont se diera las de villadiego.
Independence Day (1996) fue un taquillazo a nivel mundial y además el tratamiento de la destrucción dado por Roland Emmerich podría encajar con un film como Godzilla, por lo que acabó siendo el elegido. Emmerich ha declarado en numerosas veces que él en realidad no quería hacer Godzilla, y que fue un proyecto de encargo, y eso se nota en el resultado final.
Godzilla (1998) acabó siendo un producto muy en la línea del cine de acción americano que se hacía en los 90 y que poco, o muy poco, tenía del espíritu original japonés, tanto en concepto como en el diseño de la criatura gigante, convertida en una lagartija desproporcionada más en la línea de un T-Rex de Jurassic Park que de Godzilla.
Los que vivimos el estreno de este film recordaremos la brutal y agresiva campaña de publicidad que se vivió los meses previos al estreno. Por que no nos engañemos, la campaña que se realizó a todos los niveles (tráilers, videoclips musicales, pancartas publicitarias…) fue espectacular y el eslogan “El tamaño sí importa”, que jugaba con las partes de la criatura sin mostrar su aspecto definitivo, fue muy acertado, y que personalmente me llenó de emoción frente a lo que iba a ver. Ya luego el resultado final fue el que fue y eso deshinchó muchas emociones. Pero para el recuerdo queda el videoclip de Jamiroquai y la canción “Deeper underground” en un cine destrozado, inolvidable.

El "héroe" de la historia
Godzilla...
El film es una sucesión de chistes malos
Uno de los errores principales fue escoger a un reparto tan extraño como inadecuado en un film de estas proporciones. Pero poner a Mathew Broderick como protagonista y dispuesto a enfrentarse a Godzilla dice mucho del respeto hacia la criatura que le tenía Roland Emmerich y cía.
Pese a mi cariño hacia Jean Reno, debo decir que en este film está muy desacertado, escupiendo bromas que no hacen ninguna gracia. Hank Azaria se hace el gracioso y tampoco lo consigue y Maria Pitillo… ya está todo dicho. La lástima es que el film tiene unos 20 minutos iniciales muy conseguidos (y que son los únicos que conectan más con los films japoneses), y que crean una atmósfera que atrapa: desaparecen barcos japoneses, aparecen unas huellas enormes, la lluvia incesante… Hasta acabar con la primera aparición de la criatura gigante en New York en el que es un momento excelente y muy conseguido.
Pero pasado este momento, el film ya ha mostrado todas sus cartas, y además demasiado rápido, por lo que el resto de la cinta es un videojuego, corre que te pillo, con helicópteros persiguiendo a Godzilla por las calles, chorradas, personajes inaguantables y metraje innecesariamente alargado.
Los efectos especiales en general están excelentes (con un presupuesto así, es obligatorio) y se consiguen momentos a pie de calle que hasta ahora ninguna producción japonesa había conseguido. El problema principal: ese no es Godzilla.
Roland Emmerich parece querer parecerse a Spielberg y no deja de plagiar/imitar a Parque Jurásico (1993) y El mundo perdido: Jurassic Park (1997) en todo momento, con un Godzilla que es un T-Rex de 100 metros y cuyo planteamiento no deja de ser alargar 2 horas la escena final del tiranosaurio en Los Ángeles de El mundo perdido (1997).
Y ya cuando llegamos a las crías de Godzilla en el Madison Square Garden es una repetición descarada de la escena de los velociraptores de Spielberg. Al final, con la superioridad clara del ejército americano, que no tiene excesivos problemas con la criatura, hace que acabes sintiendo lástima por el bicho y no lo veas como una verdadera amenaza.

Godzilla muere con dos misiles...
Sí, Godzilla (1998) puede resultar una ofensa para el fan acérrimo del personaje y es así, es un film que lleva por nombre Godzilla pero no tiene nada que ver con él. Una película donde Godzilla muere por dos misiles y que contiene una persecución final en taxi que es de juzgado de guardia, llena de chorradas inverosímiles y estúpidas (Mathew Broderick metiéndole un cable eléctrico en las encías de Godzilla, es algo bochornoso…)
Si hubiera sido un remake de El monstruo de tiempos remotos (1953), el cabreo hubiera sido menor, ya que parece conectar mucho más con ese film que con la tradición japonesa. De hecho, esta es puramente una monster movie típica de los 50, con el monstruo destruyendo algún que otro monumento famoso pero cayendo con relativa facilidad frente al ejercito o los científicos de turno. Una vez dicho esto, seamos realistas.
El film sigue a rajatabla la línea de cine de acción americano de los 90, y en ese sentido, es una cinta muy entretenida, chorra y que hace pasar el rato, en ese sentido no podemos negar que no engaña a nadie. Aunque tengamos que aguantar personajes estúpidos y sin gracia y un desarrollo demasiado alargado.
Pese a que ahora todo el mundo dice que fue un absoluto fracaso, no fue del todo así. Obtuvo un éxito de taquilla bastante competente, con aproximadamente 380 millones de dólares a nivel mundial, aunque no acabó de funcionar en EEUU.
El problema es que se dejaron una barbaridad de dinero: publicidad e incluso un software de efectos especiales con Godzilla para futuras secuelas… por lo que se obtuvieron pocos beneficios. Se cancelaron las posibles secuelas, la carrera de los actores participantes y de Roland Emmerich empezó a ir de capa caída y esto provocó el regreso a las pantallas japonesas de nuevos films de Godzilla. Para bien o para mal, éste consiguió traer el nombre de Godzilla a las masas.

GODZILLA VS DESTOROYAH (1995)

A pesar de funcionar bien en taquilla, Godzilla vs SpaceGodzilla (1994) fue un engendro para olvidar, por lo que la Toho decidió acabar con Godzilla “ahora que aún es una estrella”.
El motivo real fue que por fin iban a ceder los derechos de Godzilla para la tristemente famosa versión americana perpetrada por Roland Emmerich. Por lo que la Toho iba a vender su episodio final del saurio radiactivo con una premisa abrumadora e imbatible a nivel publicitario: La muerte de Godzilla.
22 entregas y el saurio (a excepción de Japón bajo el terror del monstruo (1954)) aún no había encontrado la horma de su zapato, capaz de acabar con él, por lo que tan inaudito suceso se vendió como si de la muerte de todo un superhéroe se tratara (en la línea de La muerte de Superman). Anunciar la muerte del saurio no era suficiente, había que realizar la entrega definitiva de Godzilla, conseguir un final explosivo.
Se volvió a llamar a Takao Okawara (responsable del exitazo de Godzilla contra Mothra) a la dirección, Akira Ifukube volvió a encargarse de la banda sonora y el guión, aparte de rompedor, iba a conectar maravillosamente con Japón bajo el terror del monstruo, cerrando un ciclo de 41 años de manera potente y muy emocional.
Godzilla vs Destoroyah llegó a las pantallas japonesas, si bien el resultado final distó de ser la entrega definitiva de Godzilla, sí que se convirtió en un episodio notable, emocionante y con una media hora inicial abrumadora. Godzilla vs Destoroyah inició, casi sin quererlo, la renovación que el Kaiju eiga sufriría con la rompedora trilogía de Gamera.
Para esta entrega se volvió a recuperar la línea de modernidad, propuestas rupturistas e influencia americana dejada por Godzilla contra King Guidorah (1991). Aquí el ritmo es constante y se respira durante todo el metraje una sensación de final de ciclo muy conseguido.
El primer tercio del film es magnífico, ya que dispara sin cesar una serie de ideas imbatibles y de gran interés: Godzilla convertido en una bomba nuclear andante y a punto de estallar en cualquier momento (supurando lava incandescente de su cuerpo); la reaparición 40 años después de Japón bajo el terror del monstruo de Momoko Kochi interpretando de nuevo a la hija del Dr. Yamane; la posibilidad de volver a usar una especie de Destructor de Oxígeno como en 1954; una criatura extraña que aparece de entre el terreno destrozado por dicho Destructor al final del primer Godzilla… Una serie de conceptos de gran interés y que logran crearte una expectativa enorme por cómo se va a desarrollar el film.
Desgraciadamente, dichos conceptos no se profundizan mucho más pasada dicha media hora inicial. Momoko Kochi no vuelve a aparecer, no se menciona mucho más al Profesor Serizawa y su Destructor de Oxígeno y el film comienza a recorrer terrenos mucho más transitados a pesar de que el resultado final acabe siendo muy entretenido y destacable, pero no lo que prometía tras tan rompedor inicio.

Godzilla convertido en un reactor nuclear a punto de estallar
Reaparece Emiko, la hija del Dr. Yamane del original Godzilla de 1954
Destoroyah, en versión voladora
Baby Godzilla está ya hecho un hombrecito

La batalla final llega a niveles épicos
La muerte de Godzilla
El enemigo en esta ocasión, Destoroyah, es muy atractivo. Una criatura nacida del Destructor de Oxígeno (arma que logró acabar con el primer Godzilla en 1954) y que tiene las mismas capacidades destructoras. Una criatura que pasa por diferentes estados: de criatura insectoide de 4 metros, a una versión descomunal de 30, a otra con capacidades voladoras, hasta llegar finalmente a la gigantesca criatura alada de la batalla final.
El diseño de Destoroyah recoge influencias más orgánicas y monstruosas propias del cine monstruoso de la época, así resulta ser una mezcla entre un insecto gigante cruzado con la Reina Alien y la cara de Predator.
Dichas influencias no se acaban ahí, ya que el primer encontronazo de las pequeñas criaturas con los militares en plena fábrica tiene mucho del ataque a los marines de Aliens (1986). La lástima es que el problema con Godzilla lo acapara todo en esta entrega y eso deja poco espacio de tiempo a desarrollar y profundizar en Destoroyah.
Baby Godzilla aparece mucho más crecido pero esta vez sin el ridículo aspecto de Godzilla vs SpaceGodzilla (1994), sino convertido en una versión reducida de su padre. Los efectos especiales son algo dispares y a pesar de que hay momentos muy conseguidos a nivel técnico y pirotécnico otros planos no funcionan igual de bien. Los monstruos en algunos momentos son demasiado puppets y Destoroyah (quizás debido a su complicado diseño) no acaba de funcionar del todo a nivel de movimientos y matte shots, al igual que la versión final de la criatura, demasiado estática.
A pesar de todo esto, se consiguen momentos excelentes como cuando las pequeñas criaturas Destoroyah empiezan a atacar a Godzilla (momento que luego fue imitado en Gamera 2: El ataque de Legión (1996)).
El diseño de Godzilla es muy llamativo, con partes de su cuerpo de color rojo/lava incandescente, diseño que luego se repitió en parte en la reformulación del personaje en Shin Godzilla (2016) y que parece fijarse en una de las ideas originales de Ishiro Honda para el primer Godzilla de 1954, en donde inicialmente el cuerpo del personaje iba a estar lleno de cicatrices provocadas por la bomba atómica.
El peligro de Godzilla es doble, ya que no solamente supone la amenaza habitual destructora del personaje, sino que llegado a una temperatura límite, Godzilla se derretirá llevándose al planeta por delante, así que es de vital importancia un plan urgente para solucionar el entuerto.
Las batallas están muy conseguidas ya que llegan a un nivel de crueldad y emoción a partes iguales. Baby Godzilla acaba recibiendo "tullinas" por todos lados hasta llegar a su triste muerte. Y la batalla final con Godzilla al límite de sus capacidades, derritiéndose, con explosiones y fuego por doquier, alcanza límites épicos. Hasta llegar al momento culminante del film, que es la muerte de Godzilla, y en este sentido es una escena excelente donde se rinde homenaje a una criatura y personaje legendarios, tal y como se merece. Akira Ifukube, de nuevo a la saga (y volviendo a realizar un trabajo excelente en la banda sonora), compuso un tema para la ocasión llamado Réquiem y de resultado bellísimo; de hecho Ifukube lo compuso imaginándose su propia muerte. Un final triste pero emocionante.

Un momento del rodaje
Godzilla vs Destoroyah (1995) es un film con propuestas excelentes donde desgraciadamente la historia acaba derivando en las mismas batallas monstruosas de siempre. Pese a esto, el film es muy entretenido y competente, y uno clave en la saga por contener la muerte de su personaje principal. La cinta, como no, tuvo un resultado excelente en taquilla con 4 millones de espectadores en Japón. Un final a lo grande.
Algunas curiosidades: Toho mantuvo en secreto absoluto el desarrollo de este film. El primer guión que se escribió del proyecto se titulaba Godzilla versus Godzilla, en donde el fantasma del Godzilla original de 1954 se materializaba 40 años más tarde y se enfrentaba al Godzilla de la Serie Heisei.

"Arigatou, Gojira..."

lunes, 13 de febrero de 2017

KUJIRA GAMI (1962)

Cuando haces arqueología cinematográfica te sorprendes descubriendo films de los que nunca habías oído hablar, a pesar de pertenecer a un género del cual te crees bastante conocedor. Kujira Gami (1962) (o The whale God) es una variación a la japonesa del mítico Moby Dick.
En el film, un pueblo de pescadores es aterrorizado por una ballena gigante. Shaki, nuestro protagonista, se ve en la tesitura de acabar personalmente con la bestia, ya que generación tras generación (abuelo, padre...) han muerto al enfrentarse al enorme cetáceo.
Un film curioso beneficiado de un blanco y negro que remarca la suciedad y la pobreza, (tanto material como moral) de los habitantes del poblado isleño. No es un Kaiju-eiga en su sentido más pleno, ya que la ballena aparece más bien poco en el film, pero su monstruosidad y su carácter divino resulta muy interesante de cara a incluirlo en esta Antologia Kaiju, aparte de la rareza que supone el visionado del mismo.
La ballena en cuestión protagoniza buenos momentos, algunos de ellos de una muy notable calidad técnica, en el inicio y en el final del film. El núcleo central de la película se basa en el modo de vida del poblado de pescadores, repleto de pobreza, violencia y bajeza moral. Pese a su inicio lleno de acción, el film adolece de bajones de ritmo notables en función del personaje con el cual nos encontremos.
Shaki, el protagonista, siente la presión de vengarse de la ballena por la muerte de sus antepasados, pero él evita enfrentarse a su destino, prefiriendo formar una familia pese a las burlas de los demás pescadores. Shaki es un personaje más bien plano y de poco interés, y para nuestra desgracia concentra la mayoría de minutos de la cinta.
Más interesante resulta el personaje antagonista, interpretado por Kôji Fujiyama, un tipo desagradable enemistado con Shaki y que no duda en violar a su mujer y dejarla embarazada para desconocimiento de nuestro protagonista. Resulta sorprendente este arco emocional, donde se explora la relación entre los dos, ya que pese a su enemistad y la crudeza de los hechos (la mujer tiene el hijo, aun siendo fruto de una violación y sin decirle nada a su marido), los dos acaban llegando a un respeto mutuo.
Para los fans de la saga clásica de Gamera, algunas caras le sonarán. Shaki, es interpretado por Kojiro Hongo (aparece en Los monstruos del fin del mundo (1966), Gaos el terror de la noche (1967) o Viras ataca la Tierra (1968)) y Koji Fujiyama era el inolvidable malvado Onodera de Los monstruos del fin del mundo (1966). Por ahí también aparece Takashi Shimura (Dr Yamane en Japón bajo el terror del monstruo (1954)) haciendo de desagradable y cascarrabias jefe del poblado.

A la ballena no hay quien la pare
Mientras la vida en el poblado isleño es dura
La batalla final será inevitable
Shinko y la ballena frente a frente en el umbral de la muerte
En este film, todos se llevan a matar
A pesar del interés que puede causar lo que vemos en pantalla: la vida pesquera, el conflicto personal y familiar de Shaki, los problemas conyugales de éste... El film no evita que acabemos por desconectar y desear que la ballena vuelva a aparecer y destrozar unos cuantos isleños. Todo este trabajo de personajes logra que el deseado enfrentamiento final con el cetáceo se convierta en un momento decisivo para la historia y para los personajes, llegando a ser una batalla de proporciones bíblicas.
El citado clímax final es lo más destacable y recordado del film, y hace que demos gracias por haber aguantado 90 minutos de drama humano. Técnicamente impecable y logrando momentos impagables a nivel sanguinolento. El aura de divinidad que se le otorga a la ballena es destacable y muy típico del cine japonés. Así que el magnifico plano final con un Shaki en el umbral de la muerte, metido en un ataúd con el cadáver de la ballena frente a frente, sirve como culminación de esta divinidad. Un final amargo y extraño pero que eleva la calidad de este film.
Kujira Gami (1962) es toda una curiosidad del cine fantástico japonés de los 60, una personal (y a ratos, violenta psicológicamente) versión de Moby Dick. La trama humana es densa y a pesar que es interesante lo que se muestra en pantalla, el ritmo decae en exceso. Esto se compensa con las magnificas pero breves escenas en las que el “Dios Ballena” hace acto de presencia. Toda una curiosidad.

domingo, 12 de febrero de 2017

GODZILLA VS SPACEGODZILLA (1994)

Debemos dejar claras varias cosas. Esta nueva Serie Heisei (1984-1995) en donde Godzilla volvía a las pantallas japonesas con toda su gloria y adecuadamente modernizado, goza en general de un muy buen nivel y es una de las etapas más destacables de la larga saga del saurio radiactivo. Pero esconde varios problemas: el primero de ellos es que entre las 7 entregas de esta etapa se sigue una línea de continuidad total una con otra, comparte mismos actores y equipo técnico por lo que a veces da la sensación de ser una serie de televisión.
Este es un aspecto que si bien tenía sus ventajas, desde Godzilla vs Mechagodzilla (1993) se hace más evidente un ligero cansancio y agotamiento de ideas. Pero si en la anterior entrega se sustituía ese cansancio por un grado de diversión sin limites, en Godzilla vs SpaceGodzilla (1994) ya no hay nada que hacer, el castillo de naipes se cae de la peor forma posible. La entrega la cual hoy analizamos, es el punto más bajo de esta etapa Heisei y una de las más flojas de toda la saga Godzilla.
En el film, el organismo de lucha contra Godzilla encarga la construcción de Mogera, un robot gigante que tiene como objetivo contrarrestar los ataques del saurio. Sin embargo, la llegada a la Tierra de un poderoso "Godzilla Espacial" se convierte en una amenaza superior al "Godzilla original". Cuando el Godzilla espacial secuestra al Hijo de Godzilla, Mogera y Godzilla original se alían para vencer al villano.
Prácticamente todo en esta entrega resulta un despropósito, empezando por su look dejado y televisivo, algo inaudito teniendo en cuenta lo cuidadas técnicamente que habían sido las anteriores entregas desde 1984. Uno de sus males reside en la dirección de este artefacto, Kensho Yamashita, director japonés sin ninguna experiencia previa en el Kaiju y más dado a realizar producciones de carácter juvenil; y eso se nota. Además enfrentándose a un guión que tuvo mil re-escrituras y problemas. Akira Ifukube, el eterno hacedor de bandas sonoras de la saga, vio el panorama y abandonó el proyecto.
Técnicamente, el film es sorprendentemente, más pobre que anteriores entregas denotando a su vez el cansancio de Koichi Kawakita (responsable de efectos especiales en la saga), si bien contienen algunos mattes shots de Godzilla arrasando y causando destrucción muy destacables.
Space Godzilla, como villano, era una buena idea por enfrentar a Godzilla contra un homólogo desproporcionado y venido del espacio, pero apenas aprovechan y profundizan en el monstruo, quedando en un mamotreto poderoso y sin interés, un enemigo más que Godzilla vencerá sin mayor dificultad.
Space Godzilla crea a su alrededor una especie de monolitos de cristal que sirven a su vez de fuentes de poder para la criatura, las apariciones de estos monolitos en plena ciudad son un simpático guiño al film de ciencia ficción The monolith monsters (1957).
La explicación del origen de Space Godzilla debería figurar como una de las más ridículas y rebuscadas explicaciones científicas de la historia: las células de Godzilla absorbidas por Biollante y luego llevadas por Mothra al espacio, entraron en un agujero negro para más tarde salir por un agujero blanco, y la energía resultante hizo crear al monstruo que contemplamos en el film. Es poesía pura. El guionista se lució.

Space Godzilla es el nuevo enemigo a batir. Mucho ruido y pocas nueces.
Más horripilante resulta este momento
No falta la inocente "love scene" frente a un bello atardecer
Unos se enamoran en una isla desierta y otros huyen despavoridos de un monstruo gigante
Batalla en plena ciudad
Otro de los puntos más negativos de esta entrega es Baby Godzilla. La continuidad que muestra la saga Heisei obliga a que en este film, Baby, aparezca más crecidito, pero se podían haber hecho cosas mejores, mucho mejores que mostrar a un Minya 2.0. Un peluche de ojos saltones salido de cualquier serie infantil de tres al cuarto y que provoca los momentos mas vergonzosos de la cinta.
Si llevamos una serie de entregas de temática mucho más seria y hasta violenta, no toca a estas alturas rememorar los peores momentos de Godzilla y su hijo en los años 60.
La trama humana tampoco tiene el menor interés. Miki Sagusa, la telépata presente como personaje secundario en todas las entregas de la Serie Heisei desde Godzilla contra Biollante (1989), aparece como protagonista en Godzilla vs Space Godzilla (quizás por la popularidad del personaje) pero demuestra ir bastante justita a nivel interpretativo; el papel le va demasiado grande.
Tampoco ayudan los anodinos personajes que la rodean y la trama en la que una organización la secuestra para aprovecharse de sus poderes telepáticos contra Godzilla, pues es un despropósito aburrido hasta el hartazgo. La escena en que Miki está secuestrada y atada con correas a una cama de hospital y ésta mueve con sus poderes su propia cama es para darle un collejón al guionista. Y para colmo, esas visiones "chupiguays" donde a Miki se le aparecen las gemelas guardianas de Mothra montadas en una mariposa en miniatura realizada con la peor animación posible, rodeadas de un manto dorado que ni Cenicienta mandando mensajes inconexos y ridículos es de vergüenza ajena.
Si en la anterior entrega teníamos a MechaGodzilla, en ésta tenemos al robot gigante Moguera, robot que ya aparecía de manera más simpática y desproporcionada en el film The Mysterians (1956) de Ishiro Honda, y que se recupera en esta entrega al servicio de las fuerzas del bien.
Encima, Godzilla vuelve a mirarse como esa criatura bonachona pero que no duda en pisotear Tokyo en total sintonía con sus tiempos de héroe monstruoso en los años 70. El film además, hecha mano de stock shots de anteriores entregas para ahorrarse unos cuartos en materia de maquetas y escenas con monstruos (detecté clips de Godzilla contra Biollante (1989), Godzilla contra Mothra (1992) y Godzilla vs MechaGodzilla (1993)).
Godzilla vs SpaceGodzilla (1994) es un film muy pobre y sorprende porque se había conseguido una linea seria, moderna y espectacular en la saga que no parece corresponderse en absoluto con este engendro. Risible, absurda, aburrida y plena de despropósitos, aunque a su favor debo decir que contiene alguna que otra secuencia de destrucción muy bien resuelta, un enemigo atractivo (aunque poco aprovechado) y no abandona ese nivel de inocencia simpático que los japoneses son capaces de dar a producciones de este tipo. Pese al descalabro, el film no funcionó nada mal en taquilla con 3,2 millones de espectadores. 
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