martes, 14 de junio de 2016

NOCTURNA 2016, DÍA 5 (29 de mayo)

Día de clausura del Nocturna 2016 y ya tenemos el "sorprendente" listado de películas premiadas de esta edición.
Como casi cada año, nos perdemos gran parte de los finalmente galardonados, pues nuestros gustos o tendencias no parecen ir acordes a los del jurado (parece ser que ellos buscan insólitos trabajos alejados del género fantástico-terrorífico), cuando en realidad tan sólo se trataría de premiar las más acordes con la naturaleza propia del certamen. ¡¡Que esto no es Cannes, señores!!.
Lo más llamativo son los 5 premios a la cinta germana "Polder", un film ciertamente controvertido por dividir al público radicalmente. Unos la tildan de obra maestra de la fusión moderna entre ficción y realidad (apoyándose en el por costumbre agotador recurso de los videojuegos) y otros, quizás menos entusiastas con los experimentos, sostienen que es insoportable de principio a fin, y que incluso no vacilaron en abandonar la sala a media proyección. Nosotros no tuvimos el placer de verla, pues se proyectó un día antes de que llegáramos, así que no podemos emitir juicio alguno (de momento). 
Pero aún hubo tiempo para una película más antes de subirnos al avión. A primera hora de la tarde se proyectaba "Wind Walkers", un film anunciado como un sangriento survival a lo Predator (...) que enfrentaba a un legendario indio contra un sanguinario grupo de ex-combatientes que pasaban la tarde yendo de caza. Con, por supuesto, un intento de love story de por medio. Un horror, en el peor sentido posible de la palabra.
Además, se trata de un film aburridísimo, con intérpretes lamentables y factura dominguera que nunca es capaz de situarnos en la historia ni tan siquiera acertar en atmósfera o clima (y eso que los parajes no estaban nada mal). Totalmente fallida en casi todos sus aspectos (salvando la idea del contagio rabioso, que no está del todo mal ejecutada, siendo honestos), pero se torna comedia involuntaria en su último tercio, con explosiones a lo Cannon y tonterías de un calibre abrumador...¿ese intento absurdo de suicidio?...

Los ataques de los contagiosos en Wind Walkers, quizás el único punto no desechable del film.
En definitiva, un fin de fiesta muy mediocre que sin embargo no empaña otra edición de un festival tremendamente disfrutable, tanto en ambiente como en concepto. Ojalá dure muchos años más y nosotros podamos seguir asistiendo, pues es un guilty pleasure como pocos.

A continuación y para terminar, os repasamos el discutido Palmarés de cada una de las secciones :

                                                          Sección Oficial Fantástico:

· Premio Nocturna Paul Naschy a mejor película : 'Polder' de Julian M. Grünthal y Samuel Schwarz.
· Premio Nocturna mejor director : Julian M. Grünthal y Samuel Schwarz por 'Polder'.
· Premio Nocturna mejor guión : Samuel Schwarz por 'Polder'.
· Premio Nocturna mejores FX : 'Polder'.
· Premio Nocturna mejor actriz: ex aequo a Nina Fog por 'Polder' y Zoë Bell por 'Camino'.
· Premio Nocturna Vincent Price mejor actor : Christoph Bach por 'Polder'.

                                                              S.O. Dark Visions:

· Premio Nocturna mejor película : 'Patient' de Jason Sheedy.

                                                                 S.O. Madness:

· Premio Nocturna-Buzz mejor película : 'Patchwork' de Tyler MacIntyre.
· Mención especial del jurado Nocturna-Buzz : 'I Had a Bloody Good Time at House Harker' de Clayton Cogswell (por su apología de la serie B y recuperar el espíritu de la Troma).
· Premio del público : 'I Had a Bloody Good Time at House Harker' de Clayton Cogswell.
· Mejor corto internacional : 'Portal to Hell!!!' de Vivieno Caldinelli.
· Mejor corto nacional : 'Behind' de Ángel Gómez Hernández.
· Premio Blogos de Oro mejor película : 'Summer Camp' de Alberto Marini.
· Mención especial Blogos de Oro : 'Keeper of Darkness' de Nick Cheung

Redactado por : Jesús Álvarez

sábado, 11 de junio de 2016

NOCTURNA 2016, DÍA 4 (28 de mayo)

Sábado. Cuarto día en Nocturna. Percibimos ya en las calles el ambiente festivo debido a la inminente Final de Champions entre Real Madrid y Atlético. Una jornada calentita en la capital que arrancamos con una de nuestras obligadas visitas por el parque del Retiro (donde coincidimos además con la gigantesca Feria del Libro 2016) donde además, centrifugamos y comentamos todos los films que hemos visto o que veremos a continuación.
El primer pase cinematográfico de este día era con un film español de erotismo y horror rodado en 1977 titulado "Escalofrío", y que fue todo un éxito comercial en España en su momento. Sin duda, por lo suculento que era en aquellos días el planteamiento (bueno, y lo sigue siendo) de juntar apetecibles muchachas en cueros con satanismo en un marco nacional de reciente liberación cultural.
Sin embargo, antes nos arrojan a los ojos un cortometraje (aunque yo lo llamaría "cortohomenaje") de un tal David García que ha conseguido reunir a viejos nombres del panorama fantástico español y les ha dado cobijo en un proyecto sin mayor pretensión, hecho por y para fans, como él mismo no tarda en confesarnos.
Lone Fleming, José Lifante, Antonio Mayans, Loreta Tovar o Sandra Alberti entre otros, aparecen en este cariñoso trabajo con base a los templarios Ossorianos titulado "El último guión", y que sin apuntar maneras ni sobresalir en aspecto alguno (más bien todo lo contrario), no es sino un inofensivo tributo más a una época de nuestro cine, una diminuta resurrección de unos villanos ya míticos, con, eso sí, el suficiente y necesario respeto. Así que, por nuestra parte no hay nada que objetar.
A continuación, y para nuestra sorpresa, proyectan un documental sobre "Escalofrío" llamado "Satan's Blood, recuerdos de Escalofrío", que a base de entrevistas a los responsables, desgranan los entresijos de aquél rodaje, y que por supuesto, nos regalan media docena de spoilers que a parte de dejarnos noqueados, también consiguen que no veamos el film que veníamos realmente a ver (debería haberse proyectado luego, sin duda un error de programación).
El motivo de nuestra ausencia a esa proyección se debe, sin embargo, a la promesa que John Landis hizo de que estaría alrededor de 1 hora firmando autógrafos en el hall, así que decidimos ir raudos a su encuentro.
Conseguimos un par de foto-cromos de los años ochenta y tuvimos el inmenso honor de charlar con él unos minutos, además de llevarnos un autógrafo dedicado. David además se pudo quitar una espina de encima y le comentó a Landis en persona que no durmió de pequeño por su culpa, debido al escalofriante Thriller o a Hombre Lobo americano en Londres. Momento inolvidable para ambos y uno de los puntos fuertes de Nocturna, la cercanía con los invitados, sean de la talla que sean.
Tras sufrir en mis carnes la victoria del Real Madrid de su undécima Liga de Campeones en el tormento de los penalties, volvemos a lo verdaderamente importante....¡el Cine!.
"Patchwork" de Tyler MacIntyre, nos esperaba ya de madrugada para ponerle la guinda a un sábado completo, pues la cinta canadiense prometía mala leche, humor y vísceras. Justo lo que nos hacía falta para aliviar nuestras cansadas mentes.
Tres chicas se despiertan en un lugar desconocido y fusionadas en un único cuerpo, como si del monstruo de Frankenstein se tratara, pero manteniendo intactas las 3 consciencias. Ahora tocará averiguar quién es el culpable de dicha atrocidad para así preparar una venganza.

Un fotograma de Patchwork, una propuesta que seguro tenía mejor pinta sobre el papel
Bien, tras un arranque moderadamente prometedor (con Mad doctors, cadáveres, laboratorios cochambrosos y chicas guapas), luciendo buena factura y con diálogos desconcertantes...llega de nuevo la decepción. Un sinfín de horrorosas e insoportables conversaciones a tres bandas no tardan en llegar, con chismorreos adolescentes y borrachera de escenas sonrojantes mientras las tres chicas con sus problemas de chicas escogen su ropa (¿este sombrero o el otro?), o se gritan entre sí, aburriendo al espectador.
Muy floja aún no siendo del todo irritante, pues entendemos que desaprovecha una historia válida y gamberra, narrándonosla desde su vertiente menos interesante. Sin ser desechable, se queda en poca cosa, y es una pena (por cierto, es verdaderamente alucinante su nota en imdb, para llorar).

Redactado por : Jesús Álvarez

viernes, 10 de junio de 2016

NOCTURNA 2016, DÍA 3 (27 de mayo)

Nuestra habitual peregrinación a la tienda de coleccionismo cinematográfico "Casablanca" se saldó este año con un enorme chasco. Tras décadas siendo lugar de reunión para cinéfilos y todo un referente cultural de la capital (abrió en 1986, nada menos), finalmente ha cerrado sus puertas para siempre; por motivos, según nos cuentan, de jubilación del dueño. También nos confiesan que todo el material de la tienda (sin duda, repleto de joyas del séptimo arte) ahora pasan a ser posesión del señor Enrique Cerezo, actual presidente del Atlético de Madrid y muy ligado al mundo del cine dentro del ámbito de la producción.
Por suerte, no todo fue desalentador esta mañana, pues acto seguido presenciamos la rueda de prensa más esperada de la semana, la del gran John Landis. Reunidos en una sala de actos de El Corte Inglés de Callao, unos cuentos privilegiados compartimos un rato con el director de "Entre pillos anda el juego", que nos habló su visión del Hollywood pasado y presente, contestó a algunas preguntas y nos regaló simpáticas anécdotas, todo con una buena dosis de humor (y demostrando también un fuerte carácter cuando se tercia, por qué no decirlo).
Aquí os la dejo casi entera, ya que no tiene desperdicio :


Tras la peor lasaña que hayamos probado nunca, estamos de vuelta a nuestras confortables butacas y nos sumamos a la celebración de l05º aniversario de Vincent Price con el pase de "El péndulo de la muerte" (The Pit and the pendulum, 1961), el film de Roger Corman que cuenta también con la magnética Barbara Steele en el reparto.
Pese a tener cierta reputación y cimentarse sobre una base muy sólida (con textos de Poe, un cast con garantías más un director con experiencia), pienso que la cinta no ha envejecido nada bien y denota una acusada falta de ritmo además de un exceso de diálogos acompañados de demasiado plano fijo. Sin embargo, a su favor no se le puede negar una fantástica atmósfera gótica, un romanticismo de lo más pútrido y algunos momentos espléndidos dentro de su metraje, sobre todo cuando Price o Steele llenan la pantalla cada uno a su manera (Price rozando siempre la teatralidad y Steele sabiéndose de tez escalofriante).

Un enajenado Vincent Price estrangulando a Barbara Steele en "El péndulo de la muerte"
A continuación, y estrenando por fin la sala 1, llega la proyección más esperada del certamen, el pase de la magnífica "Hombre Lobo americano en Londres", que celebraba (con la presencia del propio Landis), su trigésimo quinto aniversario. Una nueva oportunidad de disfrutar de esta magnífica obra de culto que hace funambulismo entre la comedia y el terror, que sigue tan fresca como el primer día y que se posiciona con honores entre las mejores películas licántropas de la historia.

Posiblemente, la mejor transformación a hombre lobo que el cine ha logrado
Un excelente maquillaje y unos impresionantes efectos especiales de Rick Baker alcanzan cotas muy altas de espectacularidad, y sin duda se le puede considerar como la obra maestra de John Landis. Una película fundamental en el género, inteligente, entretenida, divertida y terrorífica. En definitiva, una cinta fantástica, en el amplio sentido de la palabra.

Redactado por :Jesús Álvarez

viernes, 3 de junio de 2016

NOCTURNA 2016, DÍA 2 (26 de Mayo)

En nuestra segunda jornada de Festival, asistimos a la presentación de la nueva figura de Paul Naschy en el museo de cera madrileño. Una estatua diseñada por Alfonso Azpiri y realizada por el maestro inglés afincado en España Colin Arthur (colaborador de maquillaje y FX en films del calibre de "La Historia Interminable I & II", "Conan, el bárbaro", "Furia de Titanes" o "Yo, Cristina F", entre tantas otras), ambos presentes.
Al curioso evento, además de los hijos y la viuda de Naschy, asistieron también caras conocidas de la cinematografía nacional como Jack Taylor, Lone Fleming, Antonio Mayans, José Lifante o Saturnino García. Todos ellos ex-compañeros de Jacinto "Paul Naschy" Molina en la gran pantalla.
Al parecer, el propio Molina (rezumando humildad) creía justo que una figura suya, como adalid del fantaterror español, estuviese presente en el Museo de Cera dentro del espacio dedicado al horror.
Él no la pudo disfrutar en vida, pero a partir de este junio de 2016 el visitante al recinto podrá visitar no sólo al Hombre-lobo, Jekyll / Hyde, la momia o a Vicente Del Bosque, sino también al ya mítico Paul Naschy, quizás en un figura no del todo lograda, pero de obvia relevancia nacional.

Colin Arthur, presentando en castellano su figura de Naschy
Sorprendidos por el nivel de buena parte del museo
Junto al mago Colin Arthur y Víctor Matellano, director y escritor.

Con Saturnino García, el gran Justino.
Aprovechando la visita al Museo de cera decidimos armarnos de valor y subirnos a su "Tren del terror", atracción verdaderamente obsoleta que sin embargo nos procuró uno de los momentos cúspide de nuestro trayecto. Un viaje en el tiempo a los 80, y que resultó ser un paseíto de lo más delirante (con niño muerto en las fauces de un dinosaurio, batiburrillo de héroes de acción o Rambo en vietnam incluidos....). En fin, una experiencia cinematográfica,sí, pero muy sonrojante....aunque divertida.








Ya de vuelta a las butacas del Palafox, nos preparamos para deglutir un nuevo cortometraje, esta vez uno desde Uruguay titulado "El Guardián", de Pablo Moreira. Pablo nos regala una presentación elocuente y original desde la gran pantalla y con su particular dosis de humor macabro. El corto, donde un portero de un edificio será "vampirizado" en circunstancias extrañas, está muy bien fotografiado y presenta una puesta en escena más que decente, con varios puntos de interés (el vampirismo como alegoría social del crimen, la soledad de un trabajo nocturno...) además de estar bien actuada, pero por contra apunta cierta arrogancia conceptual al no estar del todo a la altura de su pretencioso discurso narrativo.
El siguiente largometraje, "Sensoria", se erige como un digno ejemplo de cómo los suecos plantean sus terrores. Edificios fríos, barrios despoblados, con pocos y extrañísimos vecinos y con un elemento turbador como hilo conductor.
En este caso, una mujer en la treintena (sola, triste y desdichada, por supuesto) que se muda a un apartamento con fantasma. Pese a algunos recursos molestos como las cámaras de ojo de pez, grifos goteando o continuos planos desechables por repetitivos, guarda una buena atmósfera, fría y desangelada, y contagia una rara sensación de sugerente terror. Nada escalofriante pero sí estimulante, y sin duda una forma curiosa de enfocar el temor por lo oculto (en cierto modo, recuerda a la admirable "Déjame entrar" de 2008, aunque salvando las distancias).
Confusión psicológica, crisis de edad o ese tratamiento tan sutilmente apropiado sobre la maternidad, convierten a "Sensoria" en una película aceptable, algo aburrida por momentos pero destacable dentro del Festival.
Tras unas alhambras fresquitas y unos trozos de pizza, continuamos nuestra sesión con un cortometraje Canadiense-Mexicano titulado "Madre de Dios". En él se nos presenta a una llamativa moza, amordazada y martirizada, que parece servir para algún tipo de ritual satánico, donde ella es "el recipiente" para la semilla del diablo, o eso creí entender....
Un ejercicio competente y en su medida, interesante, pero muy breve para extraer conclusiones.



El último visionado del día era el más prometedor y para nada defraudó. "Night of the living Deb" es otra vuelta de tuerca más de la tan recurrente corriente zombi, no lo niego, pero nos reserva momentos simpáticos, es inteligente y se sintoniza muy bien con ella, lo que la hacen destacar en un panorama tan trillado como ése.
A medio camino entre "Zombieland" y "Zombies Party", ambas magníficas, aquí Deb, tras pasar una noche con un chico al que apenas conoce, se despierta ante un apocalipsis zombi y comienzan una particular road-movie.
Una planificación de lo más simple pero conducida con gracia, amor al género, decenas de guiños y capacidad para sorprender, además de contar con una actriz protagonista excelente, culpable de que el film funcione como lo hace. Una película que no fue premiada en ningún apartado pero creemos que bien lo hubiese merecido, pues supuso un salto de calidad ante el resto de proyecciones.

Redactado por : Jesús Álvarez

lunes, 30 de mayo de 2016

NOCTURNA 2016, DÍA 1 (25 de Mayo)

Por cuarto año consecutivo asistimos al Nocturna Film Festival madrileño, un ineludible encuentro cinematográfico que durante 7 días ofrece buenas dosis de carnaza a los fans más incondicionales del fantaterror y/o gore, reúne a la prensa más aguerrida (casi toda online) e inyecta mucha vida a los míticos cines Palafox.
En este 2016, y pese a contar con un significativo recorte en su presupuesto, Luis Rosales (director de la revista Scifiworld, además del certamen) ha logrado, sin duda gracias a mucha carrerilla y pulmón, sacar adelante otra más que notable edición. Poco nos importa ya que el material de prensa no tenga la calidad de otros años, o que la parrilla sea sensiblemente inferior a ediciones anteriores si luego nos regalan la presencia de personalidades tan importantes como John Landis, Colin Arthur o leyendas vivas del fantástico nacional como Antonio Mayans, Jack Taylor, Saturnino García, Jordi Grau o Lone Fleming, entre otros.
Lamentablemente, la anunciada visita de la hija de Vincent Price con motivo de su 105 aniversario se acabó anulando por motivos de salud a última hora (...), así que tuvimos que conformarnos con un video dedicado que envió exclusivamente para el festival (sospechosamente editado y guionizado, por cierto, algo que sin duda no es fruto de un día).
Nos confirmaron además que los rumores de años previos acerca de la visita del ya desaparecido Wes Craven o el mismísimo John Carpenter eran totalmente ciertos, condicionados por motivos de salud el primero (recordemos que falleció pocos meses después) y de agenda el segundo. Estamos convencidos de que en 2017, el entrañable director de "La Cosa" será el -Maestro del fantástico-, pues al parecer sigue mostrando un marcado interés en asistir. Crucemos los dedos.
Sin duda el festival sigue conservando intacta toda su esencia, con un ambiente inmejorable y un público entregado al máximo. Sin embargo, es de ley subrayar que las salas no conservan la calidad de otrora.
Proyectores gastados, puntos muertos en las pantallas, sonidos rasgados o fallos técnicos varios condicionaron (a veces demasiado), el visionado de las películas.

La hereje en "Arcana", el mejor corto que pudimos presenciar.
Nuestro festival particular arranca el miércoles 25 con el cortometraje luso "Arcana", donde una repugnante bruja, confinada en una celda inmunda, trata de librarse de sus cadenas mediante un conjuro. Un breve ejercicio fílmico de excelente atmósfera, grandes dosis de suciedad y casquería fina. Naturalmente aún es muy pronto para pronunciarse, pero su responsable, Jerónimo Rocha, puede dar de que hablar en un futuro próximo.
El primer largometraje al que nos exponemos se titula "Patient", un sporífero film con fantasmitas acosadores de hospital que adolece de un sonido verdaderamente horroroso, un montaje sosaina y cimentada sobre una idea que se apaga por sí sola a los 15 minutos.
Ni tan siquiera el original "chapapote espectral" presente en todo el film, y responsable de los mejores momentos, o su sencillez estructural (uno a veces agradece seguir un bodrio con el cerebro en modo off) consiguen salvar un desarrollo con aires de cortometraje estirado, del todo insignificante para el género y encima bastante aburrida.
Seguidamente nos proyectan "Exposure", un corto cortísimo de una fotógrafa en paños menores mordida por un vampiro sigiloso. Como bien podría ser un anuncio de yogures, mejor pasamos página.
El siguiente, "Fairest of them all" es un ejercicio amateur sin demasiado sentido acerca de las envidias entre dos compañeras de piso. Resulta confuso, deja indiferente y se hace eterno (en sólo 10 minutos), pretende acariciar las tan entrañables monster movies mezcladas con lo sobrenatural, aunque sin gracia ni interés. Para más inri, aquí también hay chapapote. Un batiburrillo de ver para creer.


La fachada de los cines Palafox, luciendo por cuarta vez los carteles del NOCTURNA
Terminamos la jornada con la mejor cinta de la noche, la británica "The Lesson", ópera prima de Ruth Platt. La directora novel acerca su objetivo hacia un grupo de adolescentes hooligans que tienen atemorizados al profesorado del instituto y que obviamente no dan palo al agua.
Lo que nadie espera, excepto el avispado y resabiado espectador, es que sufrirán una salvaje represalia del profesor de literatura, impávido de sus bromas hasta cierto punto y harto del pasotismo y dejadez intelectual de la mayoría de sus alumnos. Sus tablas de carnicero serán por fin desveladas.
Un concepto de estilo muy nipón pero trasladado con la suficiente sensibilidad social a una pequeña ciudad inglesa, sin descuidar las referencias culturales propias de la zona.
Si bien decir que son dos películas en una tampoco sería un disparate (la primera centrada en un drama social y la segunda siendo una suerte de gore-hipster), ambas funcionan y se calibran entre sí, dando lugar a una cinta que aunque por momentos suene arrogante, no es más que una simpática variante del perturbado de turno, aquí más cultivado que de costumbre.
Si a todo eso le sumamos una ucraniana de atributos fotogénicos en el reparto, llegamos a la conclusión de que estamos ante una película pequeña pero digna, irregular pero estimulante, y original a su manera.

Redactado por : Jesús Álvarez

sábado, 31 de octubre de 2015

SITGES DÍA 8 - VIERNES 16 DE OCTUBRE

Resulta de lo más complejo abordar con conocimiento de causa a un cineasta tan prolífico como Takashi Miike. Con alrededor de un centenar de films en su haber, el japonés ha sido capaz de rodar hasta 3 y 4 películas por año, algo realmente insólito sólo al alcance de nuestro añorado Jesús Franco.
En consecuencia, el hecho de haber visionado únicamente unas pocas películas de Miike (unas 6, puede que 8 a lo sumo), mi perspectiva no puede ser del todo precisa, pues no va más allá de vislumbrar, a grandes rasgos, un discurso cinematográfico generalmente centrado en la acción adrenalínica, las diferentes formas del terror y las subculturas o tradiciones niponas.
Considero que estuve confuso viendo su última propuesta exhibida en Sitges, "Yakuza Apocalypse", pues la importante maraña argumental unida al considerable aluvión multireferencial de Miike me distanciaban de su comprensión.
Una locura de lo más freak con vampiros y yakuzas, seres mitológicos japoneses, millones de extravagancias, ranas expertas en artes marciales y un largo etcétera que me procuraron una interminable sesión de cine de lo más delirante y caótica, aunque con hallazgos a reivindicar.
Miike, aún dentro de ese caos, nos propone que sigamos la historia de Kagayama, un leal acólito del legendario jefe yakuza Kamiura que, poco antes de ser asesinado por un misterioso sindicato terrorista, le traspasa su condición secreta de vampiro. Éste, confuso pero decidido a vengar su muerte, se deberá enfrentar a un peculiar equipo de asesinos, a cada cual más extraño.

Kagayama se enfrenta a un poderoso asesino para vengar a su vampírico jefe yakuza
La distancia socio-cultural no me permite adivinar buena parte de las referencias expuestas en el film, si es que hay tantas como creo, pero desde mi punto de vista se trata de un batiburrillo amorfo, dilatado y confuso, de un millón de ideas entremezcladas sin demasiado tino.
Por un lado hay una divertida y clara crítica social hacia el mundo de los yakuza, lógicamente empalidecido en nuestros días y que gracias al embrollo vampírico consigue momentos de acertada lucidez (el hecho de "plantar" yakuzas para que "broten" en un invernadero (...) o que nadie les tenga ya el menor respeto).
Miike también juega a plasmar miles de conceptos extraídos del anime, la televisión, los videojuegos o incluso la mitología nacional, todo dentro de un contexto alocado y neonizado que roza el disparate, delirante en la mayor parte del metraje, y en contadas ocasiones, con cierta genialidad formal.

El más temido de los asesinos, una gigante rana con poderes y aptitudes extraordinarias....en fin.
Niños brotando de la tierra.....(sic)
Hay cabida para momentos de toda naturaleza en la odisea del japonés; desde las artes marciales más estrafalarias, la comedia desmadrada, la exagerada dramatización de hechos puntuales con absurdas redenciones personales o incluso reminiscencias al western.
Una experiencia con muchos contras pero que te conduce por lugares nunca antes transitados como espectador y que puntualmente son de agradecer. Un film dificilmente contextualizable y mucho menos comprensible en su condición de cine puramente nipón, sin duda a años luz de una completa asimilación por parte del público occidental. (Redactado por Jesús Álvarez).


Poco o nada sabíamos acerca del film "Writers retreat", el debut cinematográfico del británico Diego Rocha, más allá de una pequeña sinopsis y un intrigante póster promocional que invitaba al terror de corte psicológico. Lo cierto es que, sin restarle méritos a la presentación previa por parte de Rochas sobre el film, es de ley destacar que los verdaderos aplausos en la sala no fueron dirigidos hacía él, sino para su hermosísima hija, traductora ocasional, y que nos deslumbró a todos sin excepción sobre la tarima del retiro.
Confesado esto, nos sumergimos en la historia de Zandra, una novelista de éxito que como parte de la documentación para su próximo libro (entre otros motivos), participa como docente en un retiro de escritores que confesarán sus más oscuros deseos y/o preocupaciones. Lo peculiar de esa reunión de extraños personajes es que están citados en un enclave muy diferente, Kilton Island, una especie de islote incomunicado por la subida de las mareas que, supuestamente, los alejará de sus ajetreadas vidas por un tiempo. Zandra y el grupo afrontarán de maneras muy diversas la pronta desaparición de un miembro del grupo, dando lugar a sospechas y tensiones crecientes sobre si ha habido o no un asesinato.
El modesto debut de Rochas tras las cámaras nos ofrece dos partes bien diferenciadas entre sí (diríase incluso que parecen 2 películas distintas y unidas toscamente), siendo medianamente interesante en su primera mitad, con una atmósfera, presentación de personajes y diálogos acertados (e incluso bien actuada); y una segunda mitad, horrorosa en el sentido estricto de la palabra, que deja en evidencia las carencias y la dificultad que tiene filmar el terror y que hunde completamente la condición del film en sí.
La idea de un retiro de escritores variopintos en un islote remoto es lo mejor del film, que pese a ofrecer una puesta en escena más televisiva que cinematográfica (véase : eternos travellings en círculo mientras se discute, planos confusos que nada aportan o síntomas de torpeza en el uso de los códigos más elementales), no nos irritan del todo y se deja ver sin problemas.
Ni tan siquiera algunas pedanterías de guion como esas citas continuas a Mark Twain, retorcidas referencias literarias y algunas lecturas "profundas" de los sentimientos humanos nos apartan de un nudo bastante interesante, incluso adictivo. Esa relación lésbica interracial , la inquietante anciana escandinava o el rencor entre Zandra y el escritor listillo eran puntos a favor del film que mantenían un pulso narrativo reconfortante.

Un asesino hace de las suyas ante el asombro de los literatos
Lo malo del asunto es la alarmante bajada de calidad, tanto argumental como técnica, que sufre la película en el momento de su resolución, cuando todo debería ser más intenso, caótico y emocionante. Se desaprovecha casi por completo las posibilidades que ofrecía el lugar, muy al estilo "british horror", y que sin la adecuada capacidad de plasmación no surte efecto inquietante alguno.
Se desvanece la propuesta de una manera insalvable, pues sin esa parte final pseudo-terrorífica, y si se hubiese acudido más a fuentes cercanas al famoso Cluedo, el film hubiese funcionado, en mi opinión, mucho mejor. Aunque claro, parte de su intención comercial radicaba, imagino, en calzarla adecuadamente para el Festival en cuestión.
Mantiene Zandra en la película que su cita favorita de Mark Twain es “Escribe sobre lo que sabes”. No sería descabellado entonces que acudiéramos a su misma fuente de inspiración para reprocharle al bueno de Rocha que por favor, la próxima vez, "filme sobre lo que sepa". (Redactado por Jesús Álvarez).

lunes, 26 de octubre de 2015

SITGES DÍA 7 - JUEVES 15 DE OCTUBRE

Admito que el visionado de "Las últimas supervivientes" (The final girls, 2015) se me antojaba como la enésima vuelta de tuerca dentro de ese subgénero tan transitado y manido que es el slasher o el mal llamado "cine de hachazos". Y es que, aunque en rigor y a fin de cuentas siga siendo eso, el film dio por completo la campanada y acabó por convertirse en una de las sorpresas más gratas de todo el Festival, tanto para el público, entregado como nunca, como para la ceñuda crítica (lamentablemente cada año más hipster), que esta vez sí coincidió con el respetable. No en vano fue galardonada con el Premio especial del jurado junto con el de Mejor Guión, hecho que crea un precedente para mí, ya que en esta ocasión, estoy del todo de acuerdo.
La película del norteamericano Todd Strauss-Schulson ha supuesto algo más que una simple parodia sobre los slashers al uso (género que a menudo ya roza la comedia de modo involuntario), pues llega a ser lo suficientemente inteligente como para reinventarlo aún usando sus mismas armas, creando algo totalmente distinto e incluso novedoso. La premisa que lanza Strauss-Schulson no tiene desperdicio : la joven Max ha sufrido la reciente y durísima pérdida de su madre, la que en los 80 fuera una famosa "scream queen", protagonista de una cult movie titulada "Camp Bloodbath".


Con motivo de la reposición del díptico Bloodbath en la ciudad, los amigos de Max la convencen para que asista a la proyección, pues sería un honor que la hija de la gran protagonista estuviese presente en el evento.
Lo que ni Max ni sus amigos se esperaban es que, debido a un suceso de lo más fantástico durante el visionado, unos cuantos acabarán por entrar, literalmente, dentro de la película. Y será entonces cuando nuestra protagonista, pese a poder reunirse con el famoso personaje que hizo su madre en los años ochenta, deberá enfrentarse también al asesino del machete que por ahí pululaba, obligada a cumplir las reglas que el guión les tiene marcado si no quieren que la pesadilla entre en un interminable bucle.
Lo primero que percibimos en The final girls es un claro homenaje al "Viernes 13" original, el que para algunos fue el film precursor del género, y que sin duda es tan válido como lo hubiese sido cualquier otro de los cientos que existen del mismo corte.


El hecho de situar a un grupito de teenagers de hoy en día en medio de un slasher clásico resulta, ante todo, una idea muy divertida. Casi diría que brillante. El nivel cómico es sorprendentemente alto en casi todo el film, con multitud de aciertos de toda índole y con escenas del todo memorables como ese uso del flash back (tanto técnicos como narrativos, excelentes todos), la fogosa secuencia en slow motion (verdaderamente hilarante), o los múltiples e incontables guiños, ocultos o no, que ofrece el film.
Una más que entrañable cinta que satisface sobre todo al aficionado al cine de cuchilladas, pero que tiene la suficiente solidez como para traspasar la línea de género y atraer a todo tipo de público.
Lo único que, a mi entender, podría frenar su condición de cult movie instantánea es ese abotargado dramatismo materno filial, un gore demasiado escuálido, preocupante escasez hemoglobínica y aunque muy puntuales, algunas bromas ruborizantes impropias de un film de este calibre.
(Redactado por Jesús Álvarez).


Barney Thompson es un fracasado en toda regla, bien entrado en la mediana edad, soltero empedernido, solo ha llegado a ser un mal barbero de una triste peluquería de Glasgow. Con una vida mediocre y vacía, donde ya es demasiado tarde para aspirar a ningún progreso social, también es ninguneado en el trabajo por sus propios compañeros. A su día a día gris hay que sumarle una madre de armas tomar: vividora, alcohólica, aficionada al bingo y a las apuestas, con un fuerte carácter que tiene completamente dominado al pobre Barney, que se siente empequeñecido a su lado. Su repetitiva rutina sufre un cambio inesperado el día que su jefe le comunica que va a ser despedido tanto por su incompetencia con las tijeras como por su mal talante y relación con los clientes; propiciando un accidente absurdo y para nada planeado que le convierte en un homicida involuntario. Este acto desencadena toda una serie de sucesos que no harán más que complicarle la vida hasta límites insospechados, cuando sea el blanco del incompetente cuerpo de policía que sospecha de él además de por la "misteriosa desaparición" de su jefe, por una serie de macabros crímenes - obra de un psicópata - que están asolando el país. Improvisando y mintiendo sobre la marcha a partir de ese momento, todo puede venirse abajo en cualquier instante para el pobre Barney.
El actor escocés Robert Carlyle, bien conocido por papeles en películas como Trainspotting (1996), Full Monty (1997) o Riff-Raf (1990), debuta aquí detrás de las cámaras adaptando el primer libro de la serie creada por Lindsay con The Long Midnight Of Barney Thomson


La película se adentra dentro del género del humor negro, tendiendo a coquetear con el absurdo, lo que a ratos funciona muy bien mientras que en otros resulta un tanto más forzado, pero que en líneas generales le da vida a la historia. Resulta complicado obviar un cierto regusto al cine de los hermanos Coen, concretamente al personaje protagonista de Fargo (1996) o la serie homónima que hemos disfrutado este mismo año. En ambas, dicho personaje hace caer la primera pieza del domino -queriendo o no- y el resto de fichas caen en cadena, imparables desde ese momento y su destino ya no depende de sí mismo. La hilaridad de ciertas situaciones se entremezclan con otras escenas brutales, que de tan excesivas pierden su crudeza para convertirse en una nueva broma (así por ejemplo, la aparición de partes de cuerpos enviadas por el misterioso asesino en serie despiertan más la risa que la repulsión). 


Si Robert Carlyle está muy bien como Barney Thompson, dándole los matices necesarios según la situación; quien de verdad lo borda es Emma Thompson encarnando a su madre, con una caracterización para envejecerla no menos de 20 años, creando uno de esos personajes que quedan muy grabados y que se alejan de sus roles  habituales donde suele explotar su belleza.
Buena comedia de ritmo ágil, divertida y que solo en algunos momentos peca de ciertos excesos que lastran ligeramente algunas escenas, con todo perfectamente disfrutable.
(Redactado por Marc Ventura)

miércoles, 21 de octubre de 2015

SITGES DÍA 6 - MIÉRCOLES 14 DE OCTUBRE


El norteamericano Jeremy Saulnier lleva coqueteando con los límites de la violencia urbana desde sus inicios en el cortometraje, casi siempre acompañados de un acentuado humor negro dentro de sus propuestas. Pero no sería hasta 2013, con su segundo largometraje "Blue Ruin", que el nombre de Saulnier no empezaría a sonar con fuerza en el panorama del cine independiente, pues sorprendió en todos los festivales en los que el film se exhibió, acumulando un buen número de galardones (a destacar el premio FIPRESCI en la semana de Cannes).
Con mayor presión encima dadas las expectativas creadas, el cineasta estadounidense regresa este 2015 con su tercer trabajo "Green Room", un duro y tenso thriller indie con reminiscencias del mejor Carpenter, tratando de escalar un peldaño más en su ascensión como cineasta.
Saulnier nos presenta a una banda punk que accidentalmente son testigos de un horrendo acto de violencia durante un bolo, ni más ni menos que en un bar repleto de neonazis. Lo que debería haber sido una tarde de "música" y poco más, se convertirá en una interminable pesadilla para el grupo, ya que el dueño del local y jefe de los skinheads no tiene intención de dejarlos salir de allí....con vida.
No es casual que el film nos sitúe en un local cochambroso lleno de peligrosos cabezas rapadas, ni que nuestros protagonistas se vean encerrados en lugar hostil y luego asediados, pues todo conduce de nuevo a lo esencial en el cine de Saulnier, la eterna justificación de la violencia para sobrevivir.

La banda no sabe lo que le espera en su siguiente parada
Dotada de una buena atmósfera debido al inteligente uso de la fotografía de interiores, sencilla pero eficiente para tal propósito, Green Room nos recuerda inevitablemente, tanto en concepto como en plasmación, a "Asalto a la comisaria del distrito 13" (1976), del citado Carpenter, y a su vez, si se quiere, al clásico de Hawks, "Río Bravo" (1959) salvando ya las obvias distancias.
El planteamiento de la violencia en el film resulta en líneas generales válido y dosificado, pues no hay más remedio que acudir a ella si uno quiere seguir vivo en esas circunstancias, y pese a que por momentos haya visceralidad y cierta tosquedad en la puesta en escena que la muestra, a su vez es de agradecer que nunca sea gratuita. Incluso se acude al fuera de campo para ahorrársela cuando procede.

Encerrados en un local hostil, la banda punk deberá encontrar la manera de seguir con vida pese al asedio.
La grata presencia del otoñal y emblemático Patrick Stewart (famoso por encarnar al profesor X en "X-Men" o al capitán Picard en la saga Star Trek) como jefe de los neonazis eleva bastante el interés del film, ofreciéndonos un personaje de limitados pero intensos matices, de incomparable mirada entre plácida e inquietante y dueño de una calma tensa que sólo unos pocos pueden transmitir. Un verdadero hallazgo verle interpretar, creo que por vez primera, a un personaje malvado.
A mi juicio, el hasta ahora cine de Jeremy Saultier tiene un aspecto que le juega en contra (sin mencionar su terrible gusto musical). Una sensación de vacío ideológico, de que no hay nada más allá de la experiencia visceral y animal que nos presenta. No hay un poso posterior que analizar, pensar o redescubrir. Es un puñetazo brusco en la mesa, un viaje intenso por las emociones y las pulsiones más violentas del ser humano. Y ahí está su límite, su cara y su cruz, pues no hay mucho más que rascar tras los créditos finales. (Redactado por Jesús Álvarez).

Las obras de William Shakespeare han sido ampliamente adaptadas al cine a lo largo de los años, pudiendo encontrar versiones del Rey Lear, Hamlet, Romeo y Julieta, y por supuesto Macbeth, obra que por cierto ostenta más de 20 versiones; siendo la dirigida por el australiano Justin Kurzel la última (por el momento). Directores como D. W. Griffith, Akira Kurosawa, Lawrence Olivier, Orson Welles o Roman Polanski, entre muchos otros, se han atrevido a plasmar en imágenes los textos del gran dramaturgo inglés.
El film que nos toca, adapta fielmente los textos originales, donde Macbeth, duque de Escocia, tras una cruenta batalla recibe la profecía de tres brujas anunciándole que se convertirá en Rey de Escocia. Esa misteriosa aparición en medio de las brumas cambiará su sino para siempre, en una especie de "profecía autocumplida" por él mismo. Es decir, desde ese momento Macbeth, impulsado a su vez por las ambiciones de su esposa, hará todo lo posible para que dicho augurio se cumpla: traiciones, asesinatos, y posteriormente un reinado bañado por la violencia y la locura obsesiva impulsada por conocer otro pasaje del presagio "ningún descendiente suyo será coronado, siendo el descendiente de Banquo quien le suceda como Rey". A pesar de estas advertencias, el Rey se siente invulnerable ante cualquier peligro, pues también profetizaron que "ninguno nacido de una mujer dañará a Macbeth" y que "su reino no caería hasta que el bosque de Birnam no se moviera hasta la colina Dunsinane". Cuyo enigmático y equívoco significado no descubrirá hasta que sea demasiado tarde.


La película se convierte en una impactante experiencia visual, brillando en su conjunto con una personalidad propia, punto muy importante para evitar ciertas comparaciones con pretéritas versiones. Kurzel nos narra la historia con una fotografía extraordinaria, que confiere al film una atmósfera onírico-pesadillesca, en la que junto a la persistente niebla, predominan los colores rojizos y ocres. Los majestuosos paisajes escoceses y una enorme ambientación para recrear las batallas o las escenas más pausadas en los interiores, logran sumergirnos en esta apasionante historia.
Michael Fassbender y Marion Cotillard, Macbeth y Lady Macbeth respectivamente, están estupendos, destacando el uso del inglés antiguo para las líneas de diálogo (donde Kurzel introduce bastantes versos de la obra original de forma literal, dándole un toque teatral que no desentona).


El siempre interesante debate de si nuestro destino está o no escrito, cobra más sentido que nunca en esta imperecedera obra y con uno de los personajes más conocidos de la literatura universal. Macbeth, otrora un hombre noble y honorable, termina viendo como sus días acaban trágicamente habiéndose convertido en un ser despreciable cuyas manos están manchadas por la traición y la sangre inocente. Una película que ha cumplido con creces con lo esperado para arrancar este día lleno de cine.
(Redactado por Marc Ventura)



Si echamos un vistazo a la filmografía del napolitano Paolo Sorrentino, rápido nos percatamos de que su discurso cinematográfico, con mayor o menor tino, a menudo acude a los mismos cauces; el drama social, las mafias, los diferentes estadios de la vejez o la decadencia laboral, y todo ello, sin descuidar una reconfortante ironía e inteligencia en el conjunto de sus diálogos.
Su último trabajo, "La Juventud", constituye una nueva y consecuente mixtura de estos elementos (con excepción del componente mafioso, aquí únicamente soslayado), variando la dosificación de los mismos y añadiendo otros nuevos que sin duda enriquecen la propuesta; como son la sutileza cómica y la exquisitez musical, éste último ya como un protagonista más.
En su anterior trabajo, "La gran belleza" (2013), ya asistimos al maravilloso dominio de la composición musical y técnica fílmica de Sorrentino, amén de un montaje genial dentro de un compendio no menos extraordinario (aquella incomparable escena de la discoteca).
Relevo de aquella, La juventud es heredera de una atmósfera similar, entre sensitiva y reflexiva, que aquí ofrecen dos ancianos retirados en un lujoso hotel de los Alpes, Michael Caine y Harvey Keitel, ambos soberbios. Mientras tratan de encontrar tranquilidad en ese apartado paraíso alpino, Fred y Mick, reconocido director de orquesta el primero, bloqueado cineasta aún en activo el segundo, recibirán visitas de familiares, amigos, misses e incluso de un emisario de la Reina Isabel II que, en cierto modo, les obligarán a reflexionar sobre el sentido de sus vidas y enmendar algunos asuntos tan personales como dolorosos.


Madura, tierna, elegante y exquisita son adjetivos perfectamente apropiados para describir "La Juventud" de Paolo Sorrentino, una película sin insultantes artificios, limpia y rica en capas de lectura, y que aunque por momentos parezca ensimismada consigo misma, sigue siendo una experiencia irresistible.
El equilibrio de sus ingredientes consiguen una solidez insólita dentro del cine de autor (que lo es), y en gran parte se debe a una apuesta valiente de aunar elementos de sofisticación cultural con refinamiento cinematográfico que nos recuerdan al mismísimo Fellini (no en vano hay un claro homenaje a "Ensayo de Orquesta" (1979) en la secuencia de créditos finales).


No hay duda de que Sorrentino se mueve en esa delicada línea que hay entre la genialidad y la pedantería, y si bien hay cierta arrogancia en los movimientos de su cámara (recreándose en lo bella que sabe que es una escena), o se le acusa de ser autocomplaciente con su propia esencia, alcanza sin embargo cuotas muy altas de excelencia en buena parte de su cine, en general impecable e hipnotizador.
Una obra maestra que supera, en mi opinión, sus trabajos previos y que aún conteniendo aspectos tambaleantes como el dibujo de algunos secundarios (excepto Jane Fonda, formidable en su cameo casi autoparódico) y alguna bromita chirriante (¡ese Maradona!) resulta impecablemente bella. Toda una experiencia sensorial y sensitiva para todo tipo de públicos, no únicamente para los más emotivos. (Redactado por Jesús Álvarez).
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