viernes, 19 de mayo de 2017

FIREWORKS, SHOULD WE SEE IT FROM THE SIDE OR FROM THE BOTTOM (1993)

La carrera cinematográfica de Shunji Iwai se inicia a finales de los 80, realizando, hasta mediados de los 90, más de una docena de films (la mayoría mediometrajes), hechos expresamente para la televisión japonesa.
Una etapa inicial que Iwai usó como campo de pruebas a la hora de encontrar un estilo propio y en la que pudo jugar con una gran variedad de géneros; desde el terror a la comedia, el thriller o el romance. Una etapa muy desconocida, ya que son films muy difíciles de encontrar y en el que solamente he podido visionar dos de ellos.
Ghost Soup (1992), es un muy irregular (a ratos irritante y extraño) cuento navideño mezclado con toques fantásticos, comedia fallida y moralina fuera de lugar. Una curiosidad, eso sí, para completistas de la obra del director.
Algo más interesante es Fried Dragon Fish (1993), un bizarro hibrido entre thriller, cine de yakuzas y el romance soft. Este film es toda una curiosidad ya que supone la primera aparición en pantalla de Tadanobu Asano, el considerado Johnny Depp japonés, y que ha aparecido en infinidad de producciones japonesas (era lo mejor del último film del maestro Scorsese; Silencio (2016)), y que además, acabará apareciendo en futuros trabajos de Iwai como en Picnic (1996).
Primera aparición en pantalla
de Tadanobu Asano
Éstas dos TV-Movies son ejemplos de una primera etapa de un director intentando encontrar su estilo, y donde ya en algunos momentos se vislumbran algunos chispazos excelentes que se ampliarán en su filmografía. Esta etapa llega a su punto culminante en 1993 con la aparición del film que nos ocupa hoy; Fireworks, Should we see it from the side or from the Bottom, y por el que obtuvo una cierta atención entre los críticos del país.
En Fireworks (1993) ya encontramos la mayoría de obsesiones y temas comunes dentro de la filmografía de Iwai: la adolescencia, el difícil paso a la adultez, padres ausentes, problemática social… mezclado con un tono melancólico y una naturalidad apabullante, además de cierta experimentación narrativa.
Fireworks (1993) sigue a un grupo de niños de la ciudad de Iioka, quienes mantienen una discusión sobre si los fuegos artificiales son planos o redondos. Una premisa sencilla que sirve para meternos dentro de esta pequeña historia. Ante todo, el film no deja de ser una Tv-movie (con las limitaciones técnicas que eso supone) y con un margen de tiempo muy escaso (apenas 50 minutos), pero Iwai se las ingenia para superar dichas limitaciones propias del medio televisivo de la época.
La relación entre el grupo de infantes protagonista está plasmada con una naturalidad excelente; a Iwai no le van las falsedades ni los tópicos discursos de films estudiantiles similares. Él logra acercar la cámara como un niño más de la clase y meterse dentro de su lenguaje, problemáticas y discusiones típicas de la edad con una naturalidad destacable. Así, la discusión referente a los fuegos artificiales sirve como hilo conductor de los temas que de verdad quiere hablar el director.
El núcleo de la historia está focalizado en el personaje de Nazuna, interpretado por Megumi Okina, una chica que arrastra ciertos problemas; el principal: debido al divorcio de sus padres, será obligada a cambiarse de ciudad y de colegio, por lo que fantasea con la posibilidad de huir de casa.
La relación que ésta entabla con el protagonista de la historia, el torpe Norimichi, está realizada con cariño y realismo alejado de los artificios lacrimógenos y de postín de producciones similares.
Es en esta relación donde además, Iwai juega con la experimentación narrativa partiendo la historia en dos posibles realidades o destinos. Norimichi y un compañero de clase realizan una carrera en la piscina de la escuela frente a Nazuna con la mala suerte de que el primero se golpea el tobillo con el borde de la piscina, quedando ganador el afortunado compañero de clase a quien Nazuna le pide tener una cita.
Después, y debido a los infortunios de los acontecimientos (la pobre Nazuna plantada por el chico e intentando huir de casa), Norimichi fantasea sobre qué hubiera pasado si hubiera sido él quien hubiera ganado la carrera y hubiese acompañado a Nazuna en su huida (la escena de la estación de tren es de una sensibilidad excelente).
El clímax de la historia se consigue cerca del final cuando los dos jóvenes se cuelan de noche en la piscina de la escuela y juegan con el agua. Es una de esas escenas en las que a partir de ahora llamaré “momentos Iwai” (y que serán norma en todos sus films); secuencias mágicas en las que se conjuga a la perfección la música, la explosión de sentimientos y cierta belleza en las imágenes que las hace rozar lo onírico. El resultado: un film muy agradable y bonito, cuyo mayor hándicap son las limitaciones propias del medio televisivo, que Iwai sin embargo supera con solvencia, realizando una preciosa historia sobre un grupo de jovencitos en pleno proceso de madurez enfrentados a los primeros problemas del mundo adulto, plasmado además con naturalidad y un realismo casi documental, melancolía y cierto aire agridulce; señas de identidad temática de la futura filmografía del director.
El film obtuvo cierta atención entre los críticos japoneses, hasta el punto que Iwai recibió el premio de la Asociación de Directores Japoneses en la categoría “Nuevos Directores”.
Norimichi, el protagonista de la historia
Está secretamente enamorado de Nazuna
Desgraciadamente, la chica se fija en otro...
Los amigos de Norimichi, en busca del misterio que esconden los fuegos artificiales
Norimichi fantasea con una realidad alternativa "perfecta" 
Fireworks, versión anime
A pesar de sus aspiraciones televisivas, gracias al exitazo de Love Letter (1995), Fireworks pudo disfrutar de un estreno en cines japoneses en 1995. En 1999, Iwai realizó The Kids Who Wanted to View Fireworks from Another Perspective, una especie de continuación de Fireworks, donde se mezcla documental, y entrevistas, además de una nueva trama en la que Norimichi y Nazuna se reencontraban y volvían a los lugares del film original. Como curiosidad, Megumi Okina, quien interpreta al personaje de Nazuna, se mantuvo algo alejada del mundo de la interpretación pero la pudimos volver a ver en el clásico La maldición (2002) de Takashi Shimizu.
Para 2017, se espera un remake de Fireworks pero esta vez en formato anime y en el que, por los primeros avances del film, un servidor tiene altas expectativas.

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