martes, 31 de julio de 2012

PSICOSIS 2 : EL REGRESO DE NORMAN (1983)

Tarea imposible era tratar de igualar la calidad y maestría del Psicosis de Alfred Hitchcock, (no digamos ya de mejorarla), una película definida por algunos como la cinta de terror más relevante de todos los tiempos, ahí es nada.
Tampoco descubro nada nuevo si os digo que en el mundo del celuloide lo que huele a dinero está condenado irremediablemente a exprimirse al máximo, a veces para bien (hay aisladas sagas memorables), o a veces para mal (hay centenares de sagas deplorables). Mi propuesta esta vez es llevar a análisis la serie de films que se aprovecharon del mítico filón que dejara Psicosis para ver si sus propuestas posteriores eran, de algún modo, originales o eran un insulto al legado del británico y la novela original.
Dos años después del fallecimiento del maestro (en 1980), empezaron las maniobras para realizar una continuación del citado film, centrado como no, en la figura de Norman Bates. La idea inicial era crear una cinta de terror para la TV sin demasiadas pretensiones (también lo fue para Alfred en su día curiosamente), pero la confirmación de Anthony Perkins repitiendo el papel de Bates causó tal impacto mediático que se decidió estrenar en salas comerciales. El elegido para estar tras las cámaras fue el australiano Richard Franklin, ex-alumno del propio Hitchcock (lo asistió mientras éste rodaba Topaz, quizás su peor film) y algunos decían que apuntaba maneras (finalmente, no hubo manera alguna de que destacara), pero vayamos a la historia propuesta y veamos qué ofrece.
Han pasado ya 22 años desde los atroces asesinatos en el Motel Bates (los mismos años que separan una película de la otra... ¡vamos bien!) y tras ese tiempo de tratamiento psiquiátrico, el osado Dr. Bill Raymond le procura la libertad al psicópata Norman Bates, argumentando que ya está totalmente curado y perfectamente equilibrado (aunque nada más hace falta verle la cara para ver que no es verdad). De nada sirve la fuerte oposición de Lila, hermana de una de las víctimas (repitiendo papel la actriz Vera Miles) para que no se le libere, ya que opina que seguirá en su línea de asesinatos psicópatas.
El confiado Dr. Raymond proporcionará un trabajo al bueno de Norman (Perkins) en una cafetería de la ciudad (ya que el Motel lo regenta ahora un impresentable llamado Sr.Toomey), y le vigilará visitándole semanalmente para ver como se adapta a la sociedad.
Norman aparentemente está en sus cabales, pero como no podía ser de otra manera, la aparición de una bella compañera de trabajo con problemas personales (encarnada por la nominada al Oscar Meg Tilly) acabará causándole algún que otro desquicio, ya sea por su misterioso comportamiento o por su intrigante abuso de confianza (y no en el buen sentido, como pueden pensar los más avispados de esta lectura).
A partir de entonces, sucederán extraños asesinatos del que nadie parece tener culpa, y que volverán loco de nuevo al ya de por sí inestable Norman.

La película da comienzo con la mítica escena de la ducha en su "versión extendida" (con unos segundos añadidos, totalmente innecesarios, que fueron eliminados acertadamente por el maestro del suspense en su día), para dejarnos claro que es una continuación de aquella, o que simplemente, aprovecha el  poder de esas mismas imágenes para clavar al espectador en su butaca, tal y como lo consiguió Hitchcock a principios de los sesenta.
La música del gran Jerry Goldsmith envuelve toda la cinta, aunque esta vez sin llegar a maravillarnos como en la original, consigue dar ese toque de distinción tan necesario al film acercándonos a aquella atmósfera de terror e intriga. Por otro lado, la perturbadora interpretación de Anthony Perkins sigue funcionando igual de bien 20 años después, por lo que centrar toda la atención en el actor y sus traumas es un acierto (uno llega a pensar que no actuaba mucho y que realmente estaba en desequilibrio mental).
Argumentalmente hablando, el film exprime descaradamente todas las posibilidades que ofrecían Norman y su desaparecida madre, y por unos minutos, nos dejamos arrastrar por todo eso y hasta nos resultan convincentes y muy satisfactorios. Lamentablemente, pasada la primera hora de metraje el film entra en una espiral de giros y enredos que no consiguen otra cosa que desconectarnos y que añoremos desconsolados la trama original.
El cúmulo de pretendidas sorpresas de guión hace mucho daño a esta secuela, que busca abarcar tanto que se descubre insuficiente y a veces, incluso ridícula (esa estúpida escena del teléfono y los disfraces de madre lo dice todo).


Sorprende además ver cómo los asesinatos son puro slasher, y que el gore comienza a dar sus primeros pasitos (sobre todo en la tercera y cuarta víctima, ambas muertes excelentes). Pero pese a todos esos citados inconvenientes, el film de Franklin es mejor de lo esperado (que no era mucho), resultando ciertamente entretenido y conservando la terrorífica atmósfera del Motel Bates casi intacta (se reconstruyeron exactamente todos los decorados para la ocasión).
Tampoco faltarán los continuos guiños a su predecesora a lo largo del film. Por ejemplo, el nombre de la amiguita de Norman, Mary Samuels, resulta ser el mismo que utilizó la primera víctima a la hora de inscribirse en el hotel de incógnito, o incluso nos regalan la sombra del maestro Hitchcock proyectada en la habitación de la madre (foto superior).
En definitiva, estamos ante una secuela evidentemente inferior al original y que se aprovecha obviamente de su fuente común, pero que de alguna manera mantiene cierta solidez e interés hacia el espectador, y eso, os prometo que no me lo esperaba.
Anecdóticamente comentaré que hubo un film de terror en 1981 titulado Night School que tuvo el honor de re-titularse libremente en España como "Psicosis 2", pero que como entenderéis, nada tiene en común con la obra maestra de Alfred Hitchcock (un país divertido éste).

1 comentario:

  1. Pues aun parece que tiene un pase y si te digo la verdad me la imaginaba mucho más terrible, supongo que la tercera ya deber ser deleznable....
    Cuesta ponerse a ver una secuela de una película tan mítica, igual que me cuesta ir al cine a ver la supuesta precuela de Alien, que estamos hablando de unas obras míticas en la historia del cine.

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