miércoles, 16 de mayo de 2012

AUDITION (1999)

Audition no es una película fácil. Eso que nos quede claro. De hecho, ostenta un peculiar récord que resulta tan triste como significativo, y es que, hasta la fecha, es el film con más abandonos de sala durante su proyección en el Rotterdam Film Festival holandés, y no precisamente por su crudeza visual ni por sus atrocidades varias, sino por otros motivos menos "interesantes".
El cineasta japonés Takashi Miike nos cuenta aquí la historia de Shigearu Aoyama, un cuarentón viudo que vive con su hijo pero que necesita el calor de una mujer en su vida, para dejar atrás esa melancólica actitud que tanto le pesa.
Un día, un amigo suyo le hace una propuesta : convocarán un cásting para una película ficticia y así podrá conocer a la mujer que desea (una idea muy japonesa esta, aquí no tendría las mismas consecuencias).
Tras dar con ella (una joven y bella chica de cabello lacio y largo llamada Asami), comenzará una escalofriante aventura pasional que lo llevará a terrenos psicológicos desconocidos, a vivir experiencias oníricas y un calvario físico sin igual.
Aparentemente, esta historia basada en una novela de Ryu Murakami presentaba un argumento socialmente muy interesante. Primero por el tratamiento que hace de la soledad del individuo (un cálidamente sosegado Aoyama), segundo por enseñarnos la desesperada búsqueda de una compañía femenina a través de un cásting falso y por último, por ver cómo las apariencias engañan, y de qué manera.

Nuestro solitario protagonista

El film empieza con un ritmo desesperantemente lento, avanzando tan pausado que veremos incluso crecer la hierba, hecho que, para algunos, es signo inequívoco de buen cine oriental (no para mí, por si no ha quedado muy claro).
Lo cierto es que podemos entender que quieran meternos en la trama de manera sutil, comprendiendo la mentalidad y costumbres niponas y sus tratamientos humanos (acentuada hospitalidad y respetuosidad ajena), pero requiere demasiada predisposición por nuestra parte como para apreciar tamaño despliegue de pasividad narrativa.
Una vez hemos superado su primeros 80 minutos estoicamente (sólo quedarán 35 para el final), la película nos llevará por una montaña rusa de pesadillas malsanas y torturas inhumanas (algunas realmente desquiciantes), mostrando cómo era en realidad la peculiar señorita Asami, y cómo se las gasta con los que, según ella, no le son completamente fieles.
Es ahí cuando seremos ciertamente recompensados por tanto esfuerzo contemplativo, ya que sus 15 minutos finales resultan medianamente perturbadores e incluso diría que fantasmagóricos.

Una de las escenas más inquietantes del film 

Algún que otro personaje destacable (el del saco que se alimenta del vómito de su secuestradora) o el propio protagonista (sereno y creíble) no son suficientes como para que nuestra sensación sea favorable, y terminamos su visionado más decepcionados que entusiasmados, quizás influidos por el exceso de bombo que arrastraba. Considerada un peñazo importante para algunos (digan lo que digan, aburrida es un rato) o una obra maestra por otros (sobre todo por los enamorados de la estética oriental, ya convencidos antes de verla), personalmente sostengo que la cinta de Miike está desorbitadamente sobrevalorada y que su peaje para disfrutarla, en realidad, acaba resultando demasiado caro.
Se puede llegar a entender que fascine a ciertas personas por su maneras, ya sea por conseguir una narrativa parsimoniosamente sostenida, sin brusquedades de cámara ni pedanterías visuales, o por su retrato de la sociedad japonesa en particular, con ese distanciamiento tan peligroso entre seres humanos que impiden ver con claridad según qué trastornos de la personalidad.
Como resultado, y tras verla con mis propios ojos, puedo decir que se trata de una película sobre dimensionada y entronada prematuramente. Un ejercicio visual a "la japonesa" con final "esperado" dentro del debatible subgénero del J-Horror (Japanese Horror).

3 comentarios:

  1. Que bien te explicas suso. Pero comenta algunas de las salvajadas que le hace al pobre hombre... Yo tb quise irme del cine. Y si algun dia vuelvo a ver la escena del tio que sale del saco... Hay cosas que mejor no deben verse ni saberse.

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    1. Iván, estuve a punto de ser más explícito con las torturas de Asami, pero está bien que pille por sorpresa al que decida verla, porque si le quitamos eso, si será un suplicio disfrutarla.
      Por cierto, la actriz al parecer era muy metódica y quiso que el vómito fuera realmente suyo.....realidad o ficción?? de todas formas, una guarrada extrema, no crees?

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    2. Ah, ¿el vómito es real? Vaya tela... me cuesta creerlo, pero vamos. Suerte que no fue la elegida para hacer I saw the devil, porqué si llega a pedir que la sangre fuera suya....

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