miércoles, 5 de octubre de 2011

EL HOMBRE ATRAPADO (MAN HUNT) (1941)

El capitán inglés Alan Thorndike (Walter Pidgeon) es un experto cazador que ha viajado a lo largo y ancho del mundo para acechar todo tipo de presas, sin embargo ha acabado por cansarse de ello al no proporcionarle ya placer, por lo que se busca un nuevo reto que esté a la altura de su fama, abatir a la presa más custodiada del momento: Adolf Hitler. Sin embargo la empresa real no es matarle, sino demostrarse a sí mismo que es capaz de hacerlo, para ello se adentra en Berchtesgaden, cuartel general nazi, y mientras Hitler pasea por un balcón de su residencia, él se prepara meticulosamente en un lejano saliente, acabando por apretar el gatillo de su rifle descargado cuando le tiene en el punto de mira. Satisfecho empieza a recoger para marcharse cuanto antes, pero entonces le asalta un pensamiento: "Y si me atreviera...". Por lo que carga su arma y se dispone a disparar, pero en el último momento es detenido por un soldado que patrullaba por la zona. Thorndike es llevado hasta el cuartel nazi ante la presencia de un alto oficial de la Gestapo, Quive-Smith (George Sanders), para ser interrogado. A pesar de que le cuenta que no tenía intención de asesinarle y que realmente solo quería demostrarse a sí mismo que era capaz de hacerlo, Quive-Smith (también un experto cazador) no le cree y le somete a una dura y larga tortura para, en primer lugar, arrancarle la confesión y en segundo hacerle firmar una carta donde reconozca que ha sido enviado por su gobierno para asesinar al führer (la historia nos situa a pocos meses de la invasión de Polonia por parte alemana, cuando la situación ya pintaba mal y cualquier pequeño incidente podía desencadenar lo peor).
La reiterada negativa de Thorndike hace que Quive-Smith tome la decisión de deshacerse de su "invitado" fingiendo que ha tenido un accidente mientras se encontraba de caza por la zona. Milagrosamente sobrevive a la trampa que le han preparado, iniciándose a partir de ese momento una intensa cacería del hombre primero en suelo alemán, y tras una larga huida se reemprende en Inglaterra, donde a pesar de que Thorndike cree que está a salvo, bien pronto descubre que los largos dedos del fascismo han llegado allí para acabar definitivamente con él, asistiendo a partir de ese momento a un juego del gato y el ratón donde el antes gran cazador pasa a ser la presa deseada.
Fritz Lang se vió obligado a tener que decir adiós a su país natal y trasladarse a los Estados Unidos para poder seguir trabajando, después de que su película El testamento del Dr. Mabuse (1933) fue secuestrada por el partido nazi al considerar que era un ataque velado hacia su figura. Aquí tenemos la primera de sus películas anti-nazi en su etapa americana, rodada  ya en plena Segunda Guerra Mundial donde además hay un mensaje propagandístico claro (sobretodo al final).
El estilo de Lang sigue bien presente y su buen hacer no falta a lo largo de todo el film, sabiendo por un lado dotarlo de un guión interesante y con mucha intensidad, y por otro se puede apreciar que detrás de las cámaras era todo un especialista.
Su juego con las sombras como en películas míticas como Spione o la saga del Dr. Mabuse, por citar algunas, sigue aquí presente. Sobretodo en las escenas del interrogatorio y tortura, donde nunca vemos a Thorndike, solo a su sombra reflejada en el suelo, consiguiendo con esto potenciar la sensación de desasosiego por la situación que estamos viviendo, o en la escena de la persecución por el túnel del metro.
El elenco de actores firma unas interpretaciones notables, incluyendo a parte de los mencionados hasta ahora a una joven Joan Bennett que aquí encarna a Jerry Stokes, una prostituta que ayuda a nuestro protagonista a esconderse de sus perseguidores durante una noche en la que ya todo parece perdido, y que clava el papel de joven enamorada de Alan.
La película es intensa en todo momento, me ha gustado esa sensación de peligro continuo que experimenta Thorndike al no saber si le están vigilando o persiguiendo, convirtiendo así su día a día en una larga tortura y una odisea en muchas ocasiones ara eludir la vigilancia y el acoso de los diferentes espías nazis. Conforme avanza el metraje la sensación de fatalidad se acentúa logrando así que no perdamos nunca el interés para conocer el desenlace final, cerrando de una forma más que satisfactoria esta película.
El título original a mi parecer refleja mucho mejor la realidad del film que no el que se le dio aquí, pues realmente se trata de una caza en toda regla, mientras que lo de atrapado solo tiene lugar en un momento muy puntual. Un aporte interesante del maestro Lang que hasta ahora no había podido visionar y que tras hacerlo puedo deciros que vale la pena que le echéis un vistazo.


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